lunes, 28 de marzo de 2016

Dawn of Justice.


Que lejos ha quedado la peli “Superman” de Richard Donner y el Batman de Tim Burton. El jueves me lancé a ver “Batman V. Superman”, y contra todo pronóstico me gustó…y mucho. Mucha gente señala que la trama es enredada (really?), cuando básicamente la primera hora monta el escenario de la segunda. Si acaso, será enredada para quien recientemente no haya visto Man of Steel, pero es mucho más simple que, digamos the Dark Knight Rises.

Para empezar, casi todos los errores que le vi a Man of Steel han sido corregidos, se nota la mano de Geoff Johns o por lo menos se nota que ahora si Warner está escuchando a la gente de los comics. Por un lado, Superman contrasta con Batman. Clark es un esposo amoroso, Superman mantiene la esencia más pura del personaje que es salvar a Lois Lane no importa si se encuentra al otro lado del mundo. Hubo una escena, cuando Lois se tira al agua para recuperar la lanza y queda atrapada, que pensé que Snyder iba a salir con la ojetada de matarla, en ese momento estuve a punto de pararme de mi asiento e irme, pero afortunadamente no fue así: por sobre todas las cosas, Clark salva a Lois. Un acierto muy importante de la película es el protagonismo de ésta. Ella es el sidekick de Superman y juré que en esta cinta iba a estar relegada a un mero cameo, siendo todo lo contrario. Tiene su propia historia, que tal vez es la línea argumental más aburrida, pero que desemboca en Luthor conociendo la identidad de Clark.

Bruce en cambio no supera la muerte de sus padres. Y tal vez el peor error de la cinta es que es un Batman que no sólo utiliza armas: todos sus gadgets son pistolotas y cuando no usa armas de fuego utiliza batarangs para marcar a los criminales como si fueran ganado. Sin embargo, Ben Affleck es sin duda el mejor Bruce Wayne. Christian Bale era un ricachón que decía que su actitud era pantalla de su verdadero yo, pero usar de piscina la fuente de un restaurant, huir con medio elenco del ballet Bolshoi y andarse cenando a una de sus accionistas no lo hacía ver como un ser muy atormentado que digamos. Affleck retrata al Bruce ensimismado, cuya razón de ser es terminar con los males del mundo, así sean un pederasta, un mafiosos que amenaza a una anciana, o un ser superpoderoso venido de otro planeta. Keaton, que era mi Bruce favorito hasta ahora, parece el chofer de Affleck, por lo que físicamente no da el ancho, en comparación con esa quijada cuadrada y barba cerrada del nuevo protagonista que lo hace ser un especímen salido de cualquier comic.

En un mundo en donde los programadores de computadora son los nuevos ricos, Jesse Eisenberg me parece muy acertado para interpretar a Luthor. No entiendo la crítica de que es una interpretación molesta, chillona y psicótica. Luthor es el villano. Sus fechorías van desde matar a Jimmy Olsen en el desierto, hasta volar el Capitolio ¿debemos sentir empatía por él? Para mi la descripción de Luthor es “villano superinteligente que representa la envidia”, cuando en su speech sobre filatropia señala que el sentimiento más agridulce es tener conocimiento sin poder, éste Lex me gana por completo. Lo logró Hackman, lo logró Spacey y Rosembaum. Eisenberg lo interpreta de manera distinta pero no menos acertada. ¿Que no se entienden las motivaciones del personaje? (fucking, really???). Es Lex Luthor, ¿cuántas veces hay que explicar al público en general sus motivos? Luego se quejan de tener que ver por enésima vez la muerte de los padres de Bruce.

Pasemos a Doomsday. La persona que me acompañó había adorado la peli hasta que apareció lo que ella denominó como “villano genérico para los que somos de a pie” (“muggles”, les digo yo). Pero Doomsday es un villano genérico cuyo único objetivo era ser superfuerte para darle pelea física a Superman y claro, matarlo. Ambas circunstancias suceden en esta, la peli más basada en comics de lo que Warner-DC nos ha mostrado hasta ahora (algo molesto ahora es lo repetitivo que se vuelve el señalar que "no hay civiles en el área de impacto", pero entendible por las críticas a MOS). Y si, la forma de crear a Doomsday no es “muy científica”, tanto como la creación de tierra con sólo aventar unos cristales kryptonianos al océano, en “Superman Returns”.

No podemos ser incongruentes y alabar las mescolanzas que hizo Nolan en “the Dark Knight”, y al mismo tiempo criticar que la batalla entre Batman y Superman “es-una- mugre-porque-no-tiene-las-mismas-motivaciones-que-en-the-Dark-Knight-Returns-porque-ahí-eran-amigos”: la batalla (¿quién se tragó la campaña publicitaria de “¿Quién ganará?”) funciona, porque inicia siendo Dios vs el hombre y concluye con dos personajes muy humanos que dejan atrás sus diferencias por el amor a sus madres. Snyder sigue siendo un director que gusta de las pistolotas, destruir edificios y las explosiones, pero en esta cinta por lo menos aterriza a los personajes a momentos muy humanos.

Queja constante: “no es divertida”, “pretende demasiada filosofía sobre el poder, siendo que es una peli boba sobre superhéroes”. Ambas críticas se le hicieron a "the Dark Knight" y son de lo más estúpidas. De “Superman: Exile” a “For Tomorrow”, el debate ha sido parte de las historias de Superman. Ese mismo debate lo veremos en Civil War, si acaso la cinta que pondrá en perspectiva a Dawn of Justice.

Una última crítica que me gustaría abordar es la “publicidad descarada para la siguiente cinta”, obviando a Iron Man II, Star Wars Episode VII, Amazing Spider-Man 2, Avengers: Age of Ultron, que más que obras fueron comerciales de dos horas y cacho; no puedo decir que no estemos en una época bastante cínica en donde cualquier peli sirve de trampolín para un sinnúmero de secuelas, así que tampoco lo considero un reclamo válido.

Batman V. Superman es una cinta que corre el gran riesgo de volverse una de mis top 10 de todos los tiempos.

martes, 22 de marzo de 2016

#ArriMartes Billy Idol - Cradle Of Love


Estupenda tarde :)

Daredevil, season 2.



Este fin de semana, mientras ustedes sufrían en las laaargas filas en convenciones y/o asistían a estrenos de hombres voladores contra murciélagos en armadura, me dediqué a ver la temporada 2 de Daredevil.

Si bien no tiene la coherencia de la temporada uno y mucho menos la fuerza de Jessica Jones, se sigue mereciendo cinco estrellas, como una de las mejores adaptaciones de comics en cualquier medio.

Algunos spoilers a continuación.

La historia inicia cuando Foggy, Karen y Matt (Charlie Cox) se topan en Josie’s con un gánster irlandés herido, el cual les relata la masacre de su clan a manos de lo que denomina un “escuadrón”. Para ese momento, cualquier marvelita que se respete sabe que quien está detrás del ataque es Punisher, por lo que su entrada no representa ninguna sorpresa. He de decir que éste es el primero de varios momentos predecibles, pero aun así me hizo gritar de emoción cuando apareció Wilson Fisk (Vincent D'Onofrio), como amo y señor de Rikers(en un episodio reminiscente de “Circle of Blood”), pues si hay algo insuperable en la temporada uno es precisamente Kingpin.

Un punto que me parece totalmente innecesario es esperar para ver a Frank enfundado en la característica casaca con calavera: como la versión de Dolph Lungren nos enseñó, Punisher es menos Punisher sin su uniforme. Por otro lado me parece totalmente atinado que Elektra no tenga un disfraz y más bien su atuendo sea según la ocasión. Es Lara Croft, o Chun Li o una chica Bond, dependiendo de las circunstancias. Ni qué decir de la manita de gato que le dieron al uniforme del protagonista: la nueva versión del traje de Daredevil es de los mejores vistos en una adaptación.

Para el episodio 4, Daredevil y Punisher se han enfrentado dos veces y éste último es rescatado y enviado a prisión, por lo que pensé que la temporada iba a dividirse en dos largos capítulos: Punisher y posteriormente Elektra. Sin embargo, a partir de este momento la serie retoma la estructura de la temporada uno, contando simultáneamente dos historias: por un lado la parte más realista de la serie, siguiendo las aventuras de Karen y Foggy para desentrañar el misterio que la muerte de la familia Castle representa y por otro, la parte más cargada de fantasía comiquera: Matt y Elektra, quienes se enfrentan a the Hand y al plan de dominación que tienen para Nueva York.

Al momento de escribir estas líneas aún no concluyo la temporada, pero me imagino que lo que viene es enfrentar a diablo contra Diablo, lo cual sería muy apropiado para lo que estamos viendo en pantalla.

Todos tenemos alguna historia con una mujer que nos hace olvidarnos de todo y de todos y seguirla al plan más descabellado. En el caso de Matt esa es Elektra: Matt está dispuesto a dejar todo, una relación estable con la chica de al lado, el juicio más importante en la historia de Nueva York, su amistad con Foggy y hasta su salud, con tal de seguir a una mujer de la cual “desconfía totalmente” pero a quien no ha logrado superar todos estos años y quien lo hace sentirse todo un colegial. Esta versión de Elektra es una fuerza de la naturaleza y tanto Matt como el espectador caemos rendidos ante su personalidad estupendamente interpretada por Élodie Yung. Ella dice “rana” y Matt y todos brincamos.

Punisher sigue siendo un personaje bastante planito, a pesar de los buenos oficios de Jon Bernthal. Los escritores lo saben y por eso dan más peso a su “origen” que a las actividades actuales del castigador. Deborah Ann Woll hace una mancuerna increíble con este personaje y es un acierto dar un peso importante a Karen y a Night Nurse (Rosario Dawson).

Foggy (Elden Henson) deja de ser la sombra de Matt y asume la responsabilidad de un bufete que se desmorona mientras su abogado estrella juega a cazar ninjas con su antigua noviecita. Ante el egoísmo de Matt, tanto Karen como Foggy deben madurar rápidamente.

Las batallas siguen siendo tan sorprendentes como en la primera parte, con el atractivo adicional que ahora encontramos varios estilos: Daredevil, Punisher y Elektra tienen cada uno una forma distinta de pelear.

Daredevil temporada dos es una de esas cosas que nadie se puede perder. Seamos fans o no del personaje.

viernes, 11 de marzo de 2016

Spider-Man: Civil War.


Lo bueno: Este Spidey se parece al de Alex Ross.
Lo malo: Este Spidey se parece al de Alex Ross, cuando hemos tenido grandes versiones en las pelis anteriores.
Lo bueno: Se mueve con la rapidez y agilidad que siempre imaginé, desde antes de las pelis.
Lo malo: ¿Porqué carajos se le mueven los ojitos? Ese es un recurso de las caricaturas que no tiene razón de ser aquí. Se nota demasiado la computadora.
Lo bueno: Se integra al Marvel Movieverse.
Lo malo: Es más Ultimate Spider-Man que el personaje que Lee y Ditko crearon.

Habrá que esperar a mayo para juzgar.

martes, 8 de marzo de 2016

lunes, 7 de marzo de 2016

Descanse en paz...

Paul Ryan.

Tigrototota.

No me gusta “Gotham”, parece una historia chafa de Snyder (cualquiera de los dos, ustedes escojan); de hecho, con trabajos acabé la temporada 1 y veo pedacitos de la 2 cuando la pasan en la tele, pero no tengo ni idea de qué está pasando.

Pero Jessica Lucas es tan demencialmente sexy que dejo esto por aquí.


viernes, 4 de marzo de 2016

The Discipline.


"Okay, pal. Let's get you home. I've got a hot date with a pair of sex maniacs."

Soy fan de Leandro Fernández desde “Hide in Plain Sight”, un arc de Incredible Hulk en donde los poderes de the Absorbing Man funcionan de manera distinta y ahora básicamente su consciencia puede saltar de cuerpo en cuerpo. Siendo una historia de Bruce Jones (la única que conservo de esta etapa), el comic se acercaba a una historia de terror y Fernández fue perfecto para dar esa atmósfera. Posteriormente dibujó un arc para Punisher Max y ha seguido trabajando en Marvel y DC esporádicamente.

El otro día estaba revisando Newsrama y ahí me enteré de “the Discipline”, una miniserie erótica escrita por Peter Milligan, que originalmente iba a ser publicada por Vertigo en 2013 pero nunca se concretó (según esto por problemas con la trama) y no es sino hasta este 2016 que sale bajo el sello Image.

Lo que captó mi atención de inmediato fue la portada. En un fondo oscuro, una atractiva joven delgada, pecosa y de anteojos que ahora reconozco como Melissa es acosada por una monstruosa garra. La blusa abierta para mostrar una parte de su brassier. Esa portada es tan simple que dice todo lo que hay que saber del comic que contiene.

Melissa es una atractiva joven de 23 años casada desde hace 4 con un millonario que no la pela mucho. Todos los días acude al museo a admirar la pintura de Goya “Venus and Satyr”, por la cual siente una atracción que raya en la obsesión. Un día conoce a Orlando, un atractivo europeo y de inmediato siente el impulso de tener sexo con él. Sin embargo para Orlando la cuestión no es tan sencilla, Melissa deberá pasar por una serie de ritos iniciales, como visitar un rastro, masturbarse, allanar una casa y tener pesadillas en donde es violada por un demonio similar a Keteh Merirí.

Pronto aprendemos que Orlando pertenece a un grupo de seres mitológicos y que hay un grupo rival, llamado los Stalkers y Melissa está en plena preparación para convertirse en el arma que dará el triunfo al grupo de Orlando. Eso si logra sobrevivir esta noche. La historia es muy al estilo Milligan con los temas que siempre le han interesado: ritos, mutilación, demonios, sexo.

El dibujo de Fernández es muy adecuado a esta historia y me recordó a otro antiguo colaborador de Milligan, Neil Gaiman y Grant Morrison: Richard Case, con un manejo de sombras que llenan a los personajes y las habitaciones. Los pocos momentos en que Melissa no es tentada por Orlando y vive una vida normal son luminosos, mientras que el comic se va haciendo oscuro mientras más la vemos caer en las garras de esa otra realidad.

En Newsrama prevén que la historia levante ámpula en Internet, por sus elementos sado-masoquistas, entre toda esa bola de bobalicones no entiende que puede dejar de rasgarse las vestiduras y pasar a leer Archie o los ahora muy gays X-Men. Y mientras la atracción de Melissa por Orlando se siente muy forzada y apresurada, y el número no da para más de un 7, el arte de Fernández asegura mi compra de la siguiente entrega.