martes, 23 de febrero de 2016

jueves, 18 de febrero de 2016

La Mole.


OK. Este es el problema: hace tiempo el que más entusiasmado por ir a La Mole es Alan, quien hace ya unos años dejó de medir un metro, a pesar de que todavía en otoño lo dejaron pasar gratis. No recuerdo que las ediciones anteriores hayan sido tan caras, pero definitivamente no puedo pagar el pase de tres días y si voy solo un día sería con mi hijo, lo cual hace de formarse durante horas para conseguir un autógrafo una experiencia religiosa.

Así que no. No habrá Mole.

miércoles, 17 de febrero de 2016

#NowPlaying Within You - David Bowie (1986)



A raíz de la muerte de Bowie volví a ver "Labyrinth" y gracias a Netflix mis hijos la ven una y otra vez. Es una estupenda película pero su punto débil es la extraña "historia de amor", entre el entonces treintañero cantante y una Jennifer Connelly que rondaba los 16 años. Se puwde argumentar que no era un cantante de rock sino el Rey de los Gnomos, una criatura mágica y como tal no había edad, pero es de esas cosas que ya no se ven en una peli de estas épocas.

Con todo y tema tabú, la banda sonora es estupenda. Como cuando Jareth canta a un amor no correspondido:

"You've run so long
You've run so far
Your eyes can be so cruel
Just as I can be so cruel
Oh I do believe in you
Yes I do"

miércoles, 10 de febrero de 2016

De Twitter, el Papa y otros demonios.


“En cuanto a mí, es de poca importancia que yo sea juzgado
por ustedes o por cualquier tribunal humano.
De hecho, ni yo me juzgo a mí mismo.”

Esta semana cancelé mi cuenta de Twitter. Nunca he sido un ser estático y cuando considero que algo en mi vida ya cumplió su ciclo lo dejo por la paz. En mi caso, busqué utilizar las redes sociales para relacionarme e impulsar mi gran afición en la vida: los comics de superhéroes, y hace años que ganamos la batalla, por lo que la única razón por la cual me interesó tener una voz en internet en primer lugar ya no existe. Además, una vez que mi hija se enteró de mi decisión, diario me atosigaba para que la cancelara.

Cuando me suscribí, Twitter parecía el lugar donde todas las opiniones tenían cabida y probablemente lo sea, pero por lo mismo se ha vuelto en una red social distorsionada (“opinions are like assholes…”), en donde se yerguen voces que so pretexto de ser progresistas insultan todo y se quejan de todo.

Prueba de la distorsión es que hace unos meses, cuando un huracán amenazaba con pegar de lleno en las costas de Jalisco, había más twits sobre albergues para animales que sobre alerta a la población. El ejemplo más reciente es que con motivo de la visita del Papa han surgido todo tipo de insultos y descalificaciones a la Iglesia Católica y sinceramente no lo comprendo.

Llevo años alejado de la religión, pero eso no impide que me parezca una imbecilidad objetar la visita del Sumo Pontífice. Tengo una formación católica desde niño y a mis hijos en escuelas cristianas y he presenciado de primera mano las muchas bondades de pertenecer a este culto que son totalmente ignoradas por la mayoría de los twitteros. Por supuesto que existimos muchos twitteros creyentes en Dios, pero probablemente seamos más mesurados en nuestro entusiasmo.

No he leído tal saña ni siquiera hacia alguien tan nefasto como Donald Trump. Pedofilia, Televisa y hasta Ayotizinapa son temas que los “libertarios” de Twitter relacionan con el Papa Francisco, porque, pues no es el Dalai Lama ni algún otro dirigente de algún culto new age, porque entonces no habría problema alguno. Ser ateo es trendy. Ser católico es anticuado. Sé que la Iglesia Católica tiene muchos problemas, pero los libertarios de Twitter minimizan cualquier bondad del culto, que repito, son muchas. En el centro del verdadero catolicismo está la familia y un catolicismo bien entendido solidifica los lazos familiares como ninguna otra fuerza. Y el propio Francisco es un dirigente, por lo menos carismático e histórico, al servir de puente en el restablecimiento de las relaciones Cuba-Estados Unidos (si, sé que era un momento de coyuntura, pero no deja de ser significativo que en medio de todo esté la figura del Papa).

Tal vez estoy entrando en una edad en la que lo menos que me importa es tratar de convencer a un completo extraño de mis convicciones. Tal vez es el momento en que el “progreso” me deja atrás, pero como decía mi amigo Ceballos (seguramente parafraseando a alguien más) “desconfía de un joven de derecha y de un adulto de izquierda”. No soy progresista ni me interesa serlo. En el centro del mundo, de mi mundo están las personas, no los derechos de los animales; me caga el feminismo mal entendido donde una portada variante no puede tener connotación sexual porque se ofenden o donde alguien se victimiza para “evidenciar el machismo ” (a la vez puedo educar a mi hija para que un día sea lo que le venga en gana ser, sin ataduras ni miedos); no compro ni aplaudo nada que haya sido publicado con el evidente afán de llenar una cuota de género; creo en el matrimonio y los valores familiares (aunque les haya fallado una y otra vez); me vale un carajo si consideran que Marvel es mejor o peor que DC y juzgo a la gente que me rodea pragmáticamente (como todo mundo en el fondo). Ese soy yo y entiendo que mi personalidad es obsoleta para muchos. No podría importarme menos.

Probablemente, si no me aburro siga en este blog. Mientras tanto lectora, lector querido, gracias por leer.