lunes, 12 de septiembre de 2016

Stranger Things


Cuando yo tenía unos 10-11 años, Imevision comenzó a transmitir “los Años maravillosos”, serie que me convenció de que los 60’s fue la mejor década de todas y que qué pena no haber nacido entonces. A su lado, la década de mi niñez, los 80 parecía bastante insulsa. Evidentemente “los Años Maravillosos” explotaba la nostalgia de los baby boomers, entonces middle aged men, que vivieron su pubertad en esa época, al igual que a finales de los 90 lo haría “that 70’s show”.

Ahora que estoy llegando al cuarto piso, Falange que normalmente me recomienda cosas que me gustan, salvo cuando no, me picó la curiosidad sobre una serie de Netflix encargada de explotar la nostalgia a la década de los 80: ya hemos visto varios remakes de productos de esa época, pero la serie que me parece equivalente a “Wonder Years” es “Stranger Things”, un homenaje a la ciencia ficción, al horror y la aventura de esa época.

El año es 1983. El 6 de noviembre de ese año (cumple de mi primera novia, BTW), Will Byers, un niño de unos 11-12 años se despide de sus amigos tras una partida de Dungeons & Dragons y de apostarse el Uncanny X-Men 134, número en donde la telequinética Jean Grey por fin es seducida por lo que después conoceremos como la Fuerza Fenix. Will desaparece lo que desencadena toda la trama que involucra a la dimensión de Upside-down, una criatura predatora, la telekinética El, un laboratorio malévolo y un policía que decide “creer”.

Desde los créditos que me recordaron series como “V” o el maravilloso soundtrack con sintetizadores de S.U.R.V.I.V.E., la serie es una carta de amor de los Duffer Brothers a esa década ahora tan añorada por la gente de mi edad. Es una historia que nos deja con un sentimiento de que ya la hemos visto y a la vez resulta totalmente novedosa:

Al igual que en Poltergeist, tenemos a un niño atrapado en otra dimensión que existe en las propias paredes de su casa. Al igual que en E.T. tenemos una persecución de bicicletas que termina con un vehículo que normalmente no vuela, saltando por los aires. La relación de la pandilla es explorada en “Stand by me”, mientras que el pueblo ficticio huele a Stephen King o a Twin Peaks. Hay unos homenajes ligeramente mas velados: cuando la pandilla cruza Elm Street se topa con unas niñas cantando una rima, como sucedía en la calle donde Freddy Krueger atemorizó adolescentes en “A nightmare on Elm Street”. Y ¿Qué aficionado a las pelis de terror no conoce la regla de que el sexo adolescente termina necesariamente en un asesinato?

No hay mejor elección para protagonizar la serie que una actriz que tuvo su apogeo en la década de los 80. No creo haber sido el único pre puberto que pasó noches pensando en la ropa interior de Winona Ryder en “Great Balls of fire” o “Mermaids” y no puedo más que aplaudir su regreso.

Ahora, si tan sólo se revelara que el villano de la serie es Max Headroom...