jueves, 25 de agosto de 2016

(No) habemus Michele.


Recientemente salió la nota de que Stan Lee aprueba que Zendaya interprete a Mary Jane. La fuente donde lo leí (sorry, ya no la recuerdo, la encontré googleando otra cosa) calificaba como “sabia” la posición del creador de Spidey, aunque a los fans de comics no debe sorprendernos: Stan Lee es un corporate man y absolutamente cualquier decisión que tome Marvel-Disney será aplaudida por el señor, así decidan convertir en rana al dios del trueno.

A mi francamente todo el asunto me fastidia. En principio está el tema del reboot, apenas la semana pasada comencé a leer, por primera vez de corrido en mi vida, el run de Lee-Ditko en Amazing Spider-Man. Evidentemente en los 34 años que he leído al personaje me topé varias veces con esas primeras historias, pero jamás las he leído en orden y el Peter inmerso en High School jamás fue “mi Spider-Man”, yo comencé entrado el run de John Romita, con un Peter adulto, por lo que rechazo la idea de Quesada de que Peter debe ser el Bart Simpson de Marvel.

Por otra parte, como un profundo admirador del personaje creo en la idea (acuñada por Stan Lee y negada al parecer por Disney) de que cualquier persona puede ser Spider-Man, por lo que soy de los que creen que el reboot era una gran oportunidad de utilizar a Miles Morales. En lugar de eso, el estudio se va por la fácil y vuelve minorías a todo el elenco de personajes, incluyendo el interés romántico a quien seguramente le pintarán el pelo de rojo para que sea una “red-head” (a menos que las reglas que aplican a nuestro universo y al extinto universo 616 no apliquen al movieverse, no hay mestizas pelirrojas naturales).

Así las cosas, Disney sigue dando atole con el dedo, nosotros nos lo seguimos tragando y mi superhéroe favorito va por su tercer intento de tener una “fiel adaptación”, que claro, cada vez más es Ultimate Spider-Man.

Antes de que la señora potosina me tilde de racista, me despido diciendo que tengo tanto interés en ver “Spider-Man Homecoming” como en leerme la tesis de Peña Nieto y que si Disney quiere dar un paso realmente vanguardista e “incluyente”, deberían adaptar a Kamala Khan a la pantalla y dejarse de una buena vez por toda de gilipolleces.

P.D. El número 6 de Ms. Marvel es una clara muestra de los vicios de imponer eventos como Civil War II: una divertida historia los números anteriores, termina anticlimática y apresuradamente, con Carol Danvers quemando todo y discutiendo con Tony Stark. Una pena en un run por lo demás estupendo.

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