viernes, 17 de junio de 2016

Civil War II


Mientras DC exculpa los pecados de recoger las peores costumbres de los comics de los 90’s, Marvel visita nuevamente uno de sus bestsellers a manos de Brian Michael Bendis, ese Rey Midas que jamás ha sentido la necesidad de reinventarse: cada historia, cada línea tiene ese toque personal de shock value, de los diálogos interminables en donde cada personaje se comporta como un verdadero imbécil. En la misma escena Tony Stark llora la muerte de su mejor amigo, casi hermano, pero eso sí, se da tiempo de bromear sobre parcheesi y sobre como no ha torturado a un muchacho que secuestró.

El shock value es, precisamente lo que lleva a Bendis a iniciar la historia matando a uno de los pocos personajes afroamericanos que había dejado de ser un cliché tal y como lo inventara David Michelinie, para volverse un superhéroe por meritos propios: James Rhodey, War Machine.

Porque no importa lo incluyentes que Disney nos quiera hacer creer que son: al final, ya sea en celuloide o en papel, el sidekick afroamericano es el que sufre las consecuencias del actuar del héroe blanco al que sí le dan el protagónico. Al final Tony y Carol o Tony y Steve son los que debatirán, a punta de madrazos quién tiene la razón, en un dilema que es igual de absurdo que irrelevante. Civil War I por lo menos pretendía ser una alegoría del registro de armas, Civil War II, que pretende la alegoría de la invasión de la privacidad en el combate al terrorismo, es más un pretexto para que Marvel se hinche de dinero con historias que son un refrito del refrito del refrito de una historia que algún momento fue original e interesante. Ahora el motor es Ulysses, un Inhuman cuya habilidad es conocer el futuro. Carol Danvers la Captain Marvel, utiliza la información recabada para anticiparse a invasiones y otras amenazas intergalácticas, lo cual trae la pregunta de Stark, quien, todos sabemos gracias a Civil War I, es un libertario: ¿Qué pasa si la información me arroja que equis persona es un peligro para la seguridad? ¿está bien actuar antes de que el terro… digo, el super villano ejecute su plan malévolo? Claro que en este caso, la información arrojada viene de la mente de un inhuman y la amenaza latente es Thanos, por lo que solo un imbécil estaría de acuerdo con el planteamiento de Stark, que nada tiene que ver con la seguridad domestica de un país en el mundo post 9/11.

Pronto, el uso de la “información privilegiada” resulta contraproducente: en Civil War I un reality desencadena una tragedia. Esta vez es la mala planeación de Carol es la que lleva a la muerte del mejor amigo de Stark, lo que desencadena la furia del magnate quien procede a capturar a Ulysses y llevarlo a un cuarto de interrogación digno de Guantánamo, en donde lo culpa de enviar a su amigo a una misión que le costó la vida. Carol y los Inhumans, que ni ciudadanos estadounidenses son (por aquello del "civil") llegan y todos los héroes se enseñan los dientes, justo a tiempo para que Ulysses tenga otra visión: Hulk los va a matar a todos. Es una pena que Carol no tiene posibilidad de ver la imagen mental de Ulysses, como nosotros los lectores, porque se hubiera dado cuenta que este Hulk tiene el copetito de Amadeus Cho, el Totally Awesome Hulk y no hubiera perdido el tiempo yendo a visitar a Bruce Banner.

El aviso del numero 3 promete una batalla épica con Cho, claro, seguramente aderezada con 20 páginas previas de dialogo al estilo Secret War, House of M, New Avengers y todas esas historias en donde la acción es todo menos emocionante. Mucho ruido y pocas nueces.

Y yo me pregunto por qué los marvelitas seguimos castigándonos así. Tal vez es la culpa de haber generado a Bob Harras y Jim Lee. Por lo menos Rebirth está intentando retomar el buen camino de la compañía que estos dos fastidiaron. Civil War se regodea en su cinismo.