lunes, 11 de abril de 2016

Wonder Woman: Earth One.



Comenzaré diciendo que durante años Wonder Woman ha sido objeto de mis más oscura fantasías sexuales. Las botas de tacón alto, el corsé, la impecable anatomía, el cabello castaño largo, los grille….los brazaletes; todo en ella me provoca malos pensamientos, de esos que son buenos para uno ("ponte el disfraz de Wonder Woman" sólo suena raro si eres Clark hablando con Lois). Afortunadamente yo no soy escritor de comics, pero hay alguien que por lo visto tiene el mismo tipo de reacción cada que piensa en la amazona: Grant Morrison.

Yanick Paquette dedica este comic a su madre, también llamada Diana, quién según comenta, le enseñó todo lo necesario sobre feminismo. Ojalá la madre no lea el comic, porque más que feminista, la historia es puro eye Candy para nosotros los calenturientos. No tengo nada contra este tipo de historias, considerando que he dedicado entradas anteriores (y otras cosas) a cosas como the Discipline, comic que se asume como lo que es: una historia de sadomasoquismo.

Entiendo que la inspiración de Morrison son las historias de William Moulton Marston, creador de Wonder Woman, con el cual en su momento buscó contar historias que empoderaran a las niñas, pero al día de hoy el manejo de los mismos conceptos se ve francamente retrógrada y no me queda mas que pensar que la idea de Morrison fue evocar también las historias de Druuna, Lorna y otras diosas sexuales del comic, que básicamente caen víctimas de las circunstancias en la siguiente situación sexual y no pueden hacer nada para impedir que hombres y mujeres las traten como un pedazo de carne. Como Diana no ha tenido contacto con los hombres y no puede distinguir a simple vista un ejemplar masculino de una amazona, lleva su mano a la entrepierna de Steve Trevor para quedar convencida de que el (ahora) mulato no es una chava; como su traje no es lo suficientemente sugestivo, Etta Candy la viste como teibolera y la maquilla.

El comic comienza con su madre, Hipólita siendo sometida por Hércules. A punto de ser violada enfrente de todas sus hermanas, la reina golpea y somete al campeón del patriarca. Como la misma reina quiere tener un recuerdito para siempre de cuando venció al semidios y en ese tiempo no existían cámaras ni llaveros conmemorativos, Morrison nos regala un cambio en el origen de Diana: ahora es hija de una mágica inseminación artificial. No hay duda de porqué entre ésta Hipólita y su hija no hay cariño, si el padre de la escuincla es el que iba a cometer tal perjuicio en la anatomía de la amazona. Después de eso parten a Temiscira y desde entonces Hipólita se dedica a entrenar a su hija con el único objetivo de prohibirle participar en cualquier encuentro deportivo o batalla que tengan las habitantes de la isla.

Un acierto me parece dotar a Diana de una amante en Temiscira. Wonder Woman siempre se me ha hecho un personaje muy pasional y si ha vivido confinada hasta la edad adulta en una isla de puras mujeres debería tener un amorío o dos.

El arte de Paquette es muy adecuado, porque Morrison coloca a Diana en situaciones donde abundan las cadenas y la sumisión. Reto a cualquier lector hétero a que no tenga malos pensamientos cuando Diana “arrodillada” implora por un “juicio por verdad”.

Siento que “WW: Earth One” es una obra menor. Tal vez fue la larga espera. Tal vez esperaba mucho más de alguien que ha sido capaz de reimaginar personajes y contar historias imposibles con ellos y darnos el mejor Robin, variaciones interminables de Superman, una reinvención de los New Gods y hasta una muerte y un regreso dignos de un hombre murciélago. No siento ese mismo amor hacia un ícono como Wonder Woman, “Earth One” es una historia que parece más de su compadre Millar, quien como “Superman: Red Son” muestra, tiene días de total genialidad pero que normalmente apela al gusto del fanboy que vive en el sótano de sus papás.

Este es un día en que Morrison quiso ser como Millar. Y el resultado es decepcionante.