jueves, 26 de noviembre de 2015

A.K.A. KILGRAVE.


Algunos spoilers.

Mucho se ha escrito sobre Jessica Jones y el modelo feminista que representa. No pretendo abordar dicho tema pues debo de admitir que nunca he terminado de entender este concepto, a pesar de estar rodeado de mujeres que a diario ejercen su feminidad de muy diversas maneras.

Voy a reflexionar sobre el papel del villano de la serie: Purple Man A.K.A. Kevin Kilgrave, y porqué él es el mejor (peor) villano de una serie de televisión. Stan Lee tuvo una idea terrorífica con este personaje y los fans hemos estado tan ocupados con el rimbombante Doctor Doom y con el pragmático Magneto para reconocer al villano más macabro de todos: un hombre que obliga a los demás a hacer lo que a él le place con sólo emitir la orden.

Cuando comenzó la serie, uno de mis primeros pensamientos fue “que chido sería tener el poder de Kilgrave” y estoy seguro que no estuve solo en expresar dicho deseo. Conforme la serie avanzó, la propia trama me hizo comprender lo monstruoso de tal pensamiento.

Si Jessica Jones representa a la mujer liberada de esta generación, Kilgrave representa el machismo decadente: “conmigo vivías una vida de reina” le reprocha en cada ocasión Kevin a Jess, totalmente ajeno a la idea de que pagar las cuentas y exigir sumisión absoluta ya no es suficiente para una generación de mujeres que es autosuficiente y que no se conforma con vivir en una jaula de cristal. En otra parte de la serie, los escritores dan respuesta a tal reproche “hacer el bien una vez no borra el que seas un asesino”, o lo que es lo mismo “que un día trates bien a alguien no significa que seas buena persona”.

Kilgrave es un niño que nunca creció, porque no tuvo necesidad de hacerlo: el resto de las personas hace su santa voluntad, por eso para él es un shock que exista una mujer “mediocre”, como el la llama que se le resista; y entonces su reacción es encapricharse con ella. Seamos sinceros, a lo largo de la serie, puede más la fascinación de Kilgrave por estar cerca de Jessica, que las habilidades detectivescas de ésta para encontrarlo. Es él quien se pone en situación vulnerable ante ella no al revés. Jessica muestra su lado más humano al sentirse tentada por el poder de él y pretender, si acaso por un instante, volver superheróico al villano.

El momento más crudo del intercambio entre estos dos antagonistas es cuando Jessica le informa a Kilgrave que básicamente la violó durante todo el tiempo en que estuvieron juntos. Kilgrave se niega a aceptar que la única razón por la que Jessica tuvo sexo con él fue porque estaba bajo su influencia, lo que en el mundo real puede ser precisamente estar bajo la influencia del alcohol o una droga.

En una sociedad que inconscientemente transmite el mensaje de que mujer intoxicada es mujer fácil, en un país, Estados Unidos, en donde una de cada 20 estudiantes que entrará a la universidad será violada -72% bajo el influjo de alguna droga- entender que todo acto sexual en esta situación es un abuso sexual cae como balde de agua fría. Kilgrave jamás lo entiende. Es demasiado soberbio para reconocerse como un monstruo y en las pocas ocasiones que Jessica logra hacerlo entender, Kevin les echa la culpa a sus padres, a su terrible infancia, a la sociedad que no lo comprende. Olviden a Lex Luthor, Kilgrave es el sociópata por antonomasia. Elliot Rodger con superpoderes. Todas sus actitudes son tan reales, tan cotidianas que resulta escalofriante.

Conforme avanzaban los capítulos me hice la pregunta: “¿realmente me gustaría tener el poder de Kilgrave?”. No hay una sola razón benigna que pueda justificar una respuesta positiva.