lunes, 8 de diciembre de 2014

¿De qué va el Spider-Man de Dan Slott? Parte 1.


“I swear, I will leave my mark upon you… ”

Dejé de leer definitivamente los títulos de Spider-Man, con Brand New Day (“definitivamente”, en el contexto de los comics significa, a lo mucho unos cuantos meses o números, ya sea en status quo, muerte de personajes o como mi caso ejemplifica, berrinche de los fans). Para salvar la vida de tía May, Mary Jane convenció a Peter de realizar “el más grande sacrificio”, deshaciendo el matrimonio Parker, el cual en esa particular historia nos fue vendido como el amor mas puro existente en el MU (en el tiempo que estuvieron casados, MJ abandonó por lo menos 2 veces a Peter, lo cual vuelve todo el asunto de su intervención no sólo absurdo sino sospechoso). Al final de esta historia, Peter despierta para encontrarse nuevamente soltero, considerablemente más joven y ausente de cualquier indicio de madurez y de cerebro. Esas 9 páginas finales me hicieron jurar no leer Spidey hasta que no se regresara al matrimonio Parker. Durante BND, el editor Stephen Wacker contrató un pool de escritores que iban proponiendo historias principales, mientras se entrelazaban sub-tramas de los otros en lo que se conoció como el “braintrust”.

Grandes nombres como Mark Waid desfilaron entonces, pero ninguno lograba encontrar la esencia de lo que hace una buena historia de Spidey. Zeb Wells por ejemplo, tiene el honor de haber hecho la que considero la peor historia de Lizard, mientras que el elenco que crearon para esta nueva etapa me pareció pésimo.

Uno de los escritores del braintrust era Dan Slott. Meses antes del rebooth, él junto a Phil Jimenez hizo “Swing Shift”, historia que fue parte de FCBD y la cual, sin dar pistas de lo que iba a suceder ponía a Peter en una de esas situaciones en donde todo le sucede el mismo día y tiene que capturar a un criminal de poca monta antes de atender su vida familiar. El número me pareció divertidísimo (pero siguió el destino de todo lo relacionado con esa etapa y me deshice de él tan pronto supe de qué se trataba realmente) así que cuando vi que “New Ways to Die” era escrito por Slott, intenté acercarme, pero el arc no me enganchó. Era leer a un personaje mas inmaduro, a otro elenco, a Harry Osborn vivo y demasiadas tramas conectadas a lo que Marvel era en esos días con el Dark Reign de Norman Osborn. Convencido de que BND no era para mi, lo volví a dejar.

El número 600 se acercaba y no me decidía a comprarlo. Pero no dejo de ser un coleccionista que tiene todos los números 100, de ASM y pues como quien no quiere la cosa, el día que salió fui a la tienda a ver si sobraba alguno en las mesas. La gente se volvió loca con la portada de Alex Ross, y no pelaron mucho la de Romita JR, así que lo compré y lo leí. Nuevamente una historia muy divertida, muy bien cimentada en la esencia de lo que Peter es y con un final que nos dejó babeando a más de uno: MJ regresaba al título. El número 601, escrito por Mark Waid nuevamente me perdió y decidí dejar por la paz el título hasta que por lo menos terminara el braintrust.
El número 600 me gustó por otra circunstancia: el villano principal era el Doctor Octopus, uno de los mejores enemigos de Spidey, que no por ello ha recibido buenas historias: en ese momento podía contarlas con una mano y me sobraban dedos (una ni siquiera fue dentro de un título de Spidey, sino en Fantastic Four, de la pluma de John Byrne). La historia inicia con un recuentro de los golpes en la cabeza que Otto Octavius ha recibido durante años de peleas contra super humanos y la noticia de que no le queda mucho tiempo de vida. Tras un cambio radical de imagen, cortesía de Phil Jimenez, Dr. Octopus se apodera de los sistemas eléctricos que controlan NYC y dependerá de Spidey vencer a su enemigo, rescatar la ciudad entera y de paso salvar la boda de su tía. Classic Spidey stories.

Lo que yo no sabía en ese momento, es que el número 600 inicia el segundo mejor run que ha tenido Spider-Man en sus 51 años de existencia y que una vez que el brain trust desapareciera, el Spidey que amo regresaría, esta vez… EN GRANDE.