viernes, 18 de abril de 2014

The Amazing Spider-Man 2 (o “LaWife exige hablar con Stan Lee”).

 Atención: Muchos, muchos spoilers.


The Amazing Spider-Man es una historia de triunfo y tragedia, al más puro estilo Marvel. Y si, en esta ocasión si me estoy refiriendo a la franquicia del arácnido, una vez que Marc Webb tomó las riendas. Y es que este director es para el arácnido en el cine lo que Dan Slott es en el papel: entiende exactamente qué hace al Hombre Araña un personaje tan querido por chicos y grandes.

Debo confesar que ninguno de los trailers de la peli me convenció y de repente sentí que existía mucha información y demasiadas escenas flotando en el ciberespacio. Y efectivamente, todas, absolutamente todas las escenas que vimos los meses previos al estreno están ahí. Yo calculo que los seguidores habremos visto una media hora de peli acumulada antes de pisar la sala de cine. Sin embargo Webb se ha guardado sus mejores trucos y también porqué no decirlo, los defectos de la película, para quien pagó la entrada.

Comenzaré diciendo que, contrario a muchas otras pelis del género, el superhéroe es el personaje más interesante: Peter es un personaje ya muy estudiado en muchos medios y cada diálogo, cada actitud son totalmente el personaje. Por otro lado Andrew Garfield efectivamente logra transmitir emociones sin necesidad de quitarse la máscara cada 5 minutos. De hecho, en esta cinta el número de veces en que se quita la máscara estando en combate no llega a una. Lo cual es un descanso tras la continua exposición de Tobey Maguire. De ahí, ver romanceando a Garfield y Stone es un verdadero deleite. Yo no sé si el tema de que en la vida real son o fueron novios sea un stunt publicitario, pero de que hay una química que nunca se consiguió con la Mary Jane de Kirsten Dunst, la hay. Al rato regresaré a la dupla por obvias razones, pero comencemos ahora si con los spoilers:

La película inicia con lo que sucedió una vez que el matrimonio Parker deja a Peter con sus tíos y decide huir a bordo de un jet privado (de dónde lo sacaron sabrá Dios, porque por el aspecto de Max Dillon, se puede decir que Oscorp no paga precisamente bien a sus empleados). Es casi un hecho que Richard y Mary saben que van a morir, y vemos a aquél tratando de enviar un mensaje por computadora llamado “Roosevelt”, mientras se da cuenta que el sobrecargo acaba de asesinar al piloto y ahora viene a por ellos. Y aquí vemos al intrépido matrimonio Parker que los comics a lo largo de los años nos han mostrado, más recientemente en la graphic novel “Family Business”. La escena es dramática y violenta y de pronto nos damos cuenta que Richard es quien causa la muerte de todos, al despresurizar la cabina y hacer que el avión termine de precipitarse. Así que el secreto de los Parker vale la muerte y deja de paso a un huérfano con una faceta que no habíamos visto hasta ahora (o brevemente en la última discusión que tuvo con Ben): un Peter resentido con su padre por haberlo abandonado. Una de las entrevistas que vi recientemente hablaba cómo Peter por su “origen” bien pudo ser uno de sus villanos, y en esta peli el motor de la amistad con Harry es precisamente tal resentimiento: ambos son hijos abandonados por sus padres. Harry, peor aún se entera que ha heredado una enfermedad degenerativa y mortal y acude a Spidey para que lo ayude a sanar otorgándole una muestra de su sangre. Peter que para entonces ya ha luchado con suficientes lagartos y hombres eléctricos como para saber que nada bueno puede salir, decide negar la petición, lo que sustituye el presunto “asesinato” de Norman como motor para su enemistad.  Harry me parece muy bien llevado, aunque cómo en segundos se inyecta veneno y decide ponerse armadura y deslizador (el cual domina con una maestría que ya quisiera James Franco con todos sus meses de elucubraciones en las sombras), me pareció tal vez el momento más flojo de la película, pero pues no es como si nos tengamos que soplar de nuevo quién es Green Goblin, suficientes antecedentes hay. Ya para esa escena, adivinaba yo que Rhino realmente no aparecería sino hasta una escena final, pues realmente no existía mención de Aleksei, desde el primer acto.

Pasamos así a Max Dillon, cuyo manejo comenzó pareciéndome terrible, un solitario obsesionado con Spider-Man, muy al estilo de Jim Carr…digo, de Edward Nigma con Bruce Wayne en “Batman Forever”. Pero una vez que lo vemos transformado en Electro y va comprendiendo que ahora es un dios de la electricidad, se vuelve un personaje escalofriante.

Y es que la escena en Times Square se ha vuelto mi batalla favorita de todas las pelis: cumple un propósito muy específico y es precisamente pasar de esa idolatría por Spidey al odio, nuevamente se ve que la línea entre ambos superpoderosos es muy delgada, pero muy evidente: Spidey salva a todas esas personas, mientras que Dillon destruye, crea caos “¡voy a recuperar lo que es mío!” brama en otro momento, mientras va destruyendo la planta eléctrica que construyeron con su tecnología.

No seré el único en comparar a Electro con Dr. Manhatthan, pero me encantó que sus poderes funcionaran así y visualmente es aún más impresionante, pues su piel es transparente.

“Roosevelt” un misterio no tan interesante como para traernos así durante dos películas, está basado en ASM anual No. 5, en donde los padres de Peter son acusados de traición. La búsqueda de Peter lo lleva a descubrir una grabación, el mismo archivo que desesperadamente trataba de enviar Richard desde el avión, que más que tranquilo, a mi me dejaría desconcertado: Richard básicamente señala que la única manera de que sus descubrimientos funcionen es con el ADN de su hijo. Flaco favor le hizo a Peter revelando eso en un video que no estaba seguro en manos de quién caería! Tal vez el elemento más estúpido de la película.

Llegamos así a la parte que vaticiné hace dos años, que hizo llorar a LaWife y a mí, pero por distintas razones: la muerte de Gwen Stacy. Peter ve en cada momento a George recordándole la promesa que le hizo y que desde el final de la 1 rompió: alejarse de su hija. Mi mayor temor era que los ejecutivos o el propio Webb, hicieran un Raimi y la trágica caída pasara de ser el más grande fracaso de Spidey a un tibio guiño a los fans. Afortunadamente el temor era infundado: una vez que Gwen dice “estoy aquí por mi propia voluntad” supe que su suerte estaba sellada. La caída en si misma es perfecta: la expresión de Emma Stone, la cámara lenta, los engranes que se interponen,  la maldita telaraña que la alcanza una décima de segundo tarde. Fue…totalmente agridulce como fan observar el conjunto de viñetas que más veces he leído en mi vida, que mas he visto homenajeadas, por fin trasladada a la pantalla con todas sus consecuencias. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y mientras mucha gente en la sala exclamaba yo sonreía y a la vez lloraba. A veces la gente no entiende que uno ríe y llora con estos personajes, celebra sus victorias y se acongoja con sus derrotas y eso es lo que nos tiene volviendo al kiosco cada semana. Y eso es lo que Webb plasmó.

Esa fue la escena que más esperaba en la película, pero no la razón por la que la considero ahora la mejor de Spidey: vuelvo a Peter, porque la peli termina recordándonos que es una historia de sacrificios, de responsabilidad y porqué no, de aceptar y disfrutar lo que eres y el papel que te tocó vivir. Es triunfo y tragedia y triunfo otra vez. Spidey nunca ha sido el personaje más poderoso de Marvel (salvo esa etapa como Captain Universo), ni el más perfecto, pero si el más humano. Ahí donde Superman sólo falla en universos paralelos, o en videojuegos al estilo Injustice, las tragedias y las consecuencias son parte de cada decisión que Spidey toma (claro que a veces los escritores le hacen tomar decisiones fuera de personaje, como en “Civil War”, pero eso es otra cosa) y como en la vida, Peter carga con un cúmulo de remordimientos que también guían su mano. La escena final tal vez es absurda en cuanto a la forma: ningún supervillano se detendría por la mera presencia de un niño, pero está ahí para recordarnos que Spidey es esperanza: parafraseando a tía May, tomar lo bueno de cada experiencia y guardar las cosas en donde van.

Por cierto que LaWife, que a pesar de estar casada con un loco obsesionado con el personaje realmente no tiene interés alguno en los comics, dice que no está de acuerdo en que le quitaran el romance y exige hablar con Stan Lee para componer las cosas. Ya sabemos lo que sucede cuando le piden a Stan Lee traer a Gwen de vuelta.

1 comentario:

Pa Monsreal dijo...

WOW que buena reseña ... la verdad que la peli no me gustó en lo global y en lo particular.
El duende verde o Harry está a años luz de una actuación de Willem Dafoe... ni de antes de que caminara ;)