miércoles, 21 de noviembre de 2012

El Archivo C.C. “Kaliman conoce a X-Treme y a Nassib” (16 de julio de 2007)


Cual Felipillo que busca tomarse foto con el carnal Marcelo, así llevaba yo rato planeando un viaje a tierras regias para conocer a Mr. X, a doña Nass y a cuanto forista o foristo se me pusiera enfrente.

De nada sirve trabajar si de vez en cuando no le puedes enjaretar un viajecín a la oficina para ir a ver a los cuates, así que en cuanto pude, me puse a inventar gestiones y diligencias a llevarse a cabo en Monterrey.

El plan original era rentar un avión privado, llevarme a la wife, aterrizar en Monterrey, recoger a Xtreme, a Nassib y colados, volar en el avión privado a Europa, rentar un yate y navegar unos días por el Mediterráneo.

Desafortunadamente los últimos gastos que he tenido, más nuevos compromisos que me he echado encima, redujeron los planes a que un servidor y el inspector del IMPI viajaran en clase turista en un avión de Mexicana, y a media tarde en compañía de los cuates.

Nótese mi valor y hombría, que me trepé al avión aún a pesar de ser viernes 13. Cualquier otro hubiera corrido despavorido, pero después de uno o dos tequilas (a las 7:00 de la mañana), ni cuenta me di cuando despegamos y menos cuando aterrizamos.

Al inspector del IMPI se lo habían choreado que Monterrey era una ciudad gélida y lluviosa, que traía el mismo clima que Buenos Aires por estas fechas, pero con mas agua. Así que iba enfundado en su traje de esquimal, botas térmicas y cobijita eléctrica. Yo que el día anterior ya había hecho contacto con X (traterrestres), ni suetercito llevé. Aún así, el mentado calor de Monterrey ya me había fundido el cerebro y para las 11 de la mañana, entre la levantada temprano y las altas temperaturas andaba pidiendo esquina.

Total que después de atravesar media ciudad, llegamos al lugar donde se haría la visita. Como abogado es muy feo llegar a inspeccionar un lugar, y que lo reciban a trancazos y mentadas de madre. No fue el caso, y creo que el visitado nunca entendió quiénes éramos ni para que íbamos, porque se puso a platicar amenamente con un servidor y hasta las gracias nos dio al final.

El inspector procedió a terminar la diligencia y yo a llamar a X-treme, a quien además de todo obligué a que pasara por mi, porque “no me vaya yo a perder y en una de esas me confundan con un oficial de la PFP”. Dadas las coordenadas y tras 20 minutos de espera bajo el radiante sol, X-treme apareció montado en su vehículo, como se muestra abajo.




Cuando las negociaciones Monterrey-DF para el intercambio de foristas ya iban avanzadas, me percaté de algo que parece bastante obvio pero que hasta ese momento no había considerado: no todos los que posteamos hablamos igual. X-treme jura que no tiene acento norteño. Yo juro que no tengo acento chilango. Al leernos estoy seguro que cada quien lee mentalmente a los otros con su acento regional.

Tal mezcla no impidió que desde el coche (debidamente presurizado y con el aire acondicionado hasta el tope) y so pretexto del “Astro City- Local Heroes” que empaqué para no sentirme tan solo en el avión, comenzara la plática sobre las mil y un historias que Mr. X tiene a bien conocer. Entre eso y el Proyecto CC (que si no han visto el trailer que preparamos mejor ni me hablen), llegamos al lugar donde compartiríamos el pan y la sal.

Como ir a Monterrey y no comer cabrito es como no haber ido, acabamos en el Gran San Carlos, X-treme fume y fume, yo tome y tome, platicando de lo mismo que platicamos aquí y preguntándonos mutuamente por el resultado de otras reuniones con foristas, desde Yun hasta Solid, de Psico a Starkiller. Todos buenos amigos, todos parte de nuestra historia.

En esas estábamos cuando llegó Nassib. Las fotos que ha puesto no le hacen total justicia a su belleza. Traté de que las serpientes que se mueven en su cabello no me mordieran, pero fue demasiado tarde. Luego de que Nass nos obsequiara con regalos, pasamos a comentar el punto de la peli de Harry Potter, que como ya reseñó, no fue de su entero agrado. De ahí de regreso al foro, los foristas y el porque Nass no comenta todo lo que lee. Terminada la comida, enfilamos rumbo al Comicastle.

Con la tarde a cuestas, el vehículo de X-treme a 100 grados C, Monterrey lucía espectacular. Les conté mi sueño guajiro de abandonar la capirucha para irme a radicar a otra sede Comicastle, mientras que Nass y X me contaban peripecias de su vida cotidiana y me presumían su hermosa ciudad y municipios conurbanos.

Llegamos a la sucursal de Comicastle, la cual tiene tesoros escondidos que no existen en las tiendas de aquí y que no comentaré para que no me los agandallen (algún día tendré dinero para comprarme ese Ómnibus). Sobra decir que estos muchachitos se conducen como pez en el agua en dicha tienda. Yo tiraba baba con tps de títulos que ni siquiera soñaba que existieran. Dos vistazos a un montón de TPs y me encontré con Starman Vol. 2, el cual según esto estaba extraviado, y por esa razón no me lo habían mandado al D.F.

En un intercambio fraterno, X-treme pasó a dispararme el mentado TP, pues yo ya me estaba gastando lo del taxi de regreso en tanta maravilla.

La idea original era tomarnos la foto adentro del Castle, pero para estas horas Nassib tenía que regresar a trabajar y un servidor tenía que ser despachado hacia el aeropuerto, por lo que lo mas que alcanzamos fue a tomárnosla a media cuadra del local con unas muy bellas y útiles persianas de fondo. Último tramo del viaje con Nassib, hablando de mas películas, mas comics y mas amigos. A pesar del tráfico espantoso, un par de calles cerradas y una vuelta extraña que nos aventamos, mis dos anfitriones iban de lo mas tranquilos. Uno que trae el stress defeño a cuestas, nomás contaba los minutos que faltaban para que mi vuelo de regreso saliera y me preguntaba que tan cómodo sería el aeropuerto para dormir.

Dejamos a Nassib en su trabajo, y X-treme que nomás no mostraba rasgos de preocupación por lo avanzado de la hora, se paró a hablar por teléfono como 20 minutos. Platica sobre las series de televisión que nos gustan o que estamos viendo, sobre nuestros trabajos y sobre las mujeres que han tenido a bien escogernos como compañeros de su vida. X-treme notó que su vehículo estaba a punto de quedarse sin gasolina, pero la única gasolinera que vimos estaba del otro lado de la carretera, por lo que se ofreció a dejarme primero y regresarse empujando su coche.

Nos despedimos, yo con la amenaza de regresar algún día y X-treme con la promesa de volverme a dar ese trato cálido y a gusto que dan los regios a sus visitantes.

Caber decir que el avión llegó retrasado 45 minutos, que a pesar del aperre si me respetaron mi asiento. Que llegué al D.F. en plena hora de tráfico de viernes de quincena y sobretodo, que regresé convencido que el viaje valió la pena.

Sólo espero que X-treme haya llegado a tiempo a la gasolinera.

 

1 comentario:

HellSpawn dijo...

Que padre reseña.. son esos momentos los que atesoro de mis tiempos en el foro.
Y ahora estamos a unos días de escribir una nueva entrada en la serie de encuentros entre amigos.