lunes, 2 de julio de 2012

Viva la Revolución o la “crónica de un regreso anunciado”.

Desde ayer Twitter se ha vuelto un remolino de mentadas, gente señalando que cómo es posible que no le diéramos el voto útil a Andrés Manuel y frases catastrofistas por el muy anticipado retorno del PRI. También comienzan a surgir, aunque un poco mas apagadas, las voces de “fraude!” y algunas incitaciones a “reaccionar”, como el nuevo comercial radiofónico del PRD sobre que “México ya despertó”.
 Con todo respeto para todas esas voces, pero no entienden un carajo de lo que es la democracia.

 Democracia no es respetar las instituciones únicamente cuando ganó nuestro candidato favorito. Democracia implica ir, ejercer el derecho al voto (no por Gokú), y después sentarse a esperar un resultado: si nuestro candidato es vencedor, asumir las consecuencias de haber votado por él. Si nuestro candidato es perdedor, reconocer la derrota y apoyar a quien ha quedado para que las cosas le salgan bien no al PRI, no al PAN, no al PRD, sino al país que todos decimos amar.


Democracia implica entender que la gente vota muchas veces sin entender porqué está votando (basta revisar algunas cuentas en Twitter para darse cuenta de que efectivamente hubo gente que votó por Peña Nieto porque “está guapo”, de la misma manera que algunos votaron por Fox, porque era “chistoso”, a veces eso les dice mas que toda la retórica y propaganda política). ¿Porqué es tan difícil pensar que Josefina y Peña tenían muchos seguidores entre la clase humilde? Los cuatro candidatos recorrieron el país, los cuatro tuvieron que hacer uso del carisma para convencer a la gente.


Peña Nieto y el PRI serán lo que quieran, pero su campaña fue un ejemplo de cómo ganar la elección desde el día uno: la medianoche del primer día, la única página de Internet que permitió ver el discurso de su candidato desde cualquier plataforma fue la del PRI. Tal vez porque no tenía argumentos con qué responder, pero Peña Nieto no entró al juego de atacar a sus adversarios y en eso basó su fuerza: dejó que Quadri se encargara del trabajo sucio en el debate. Además el PRI lleva 12 años siendo oposición y viendo al PAN desgastarse totalmente. En un ejemplo hasta ridículo de lo cuidada de su campaña, LaWife me hacía ver cómo la Gaviota ganó unos kilitos de más, tal vez para que la viéramos mas como esa potencial Primera Dama, no como la edecán enviada de Televisa.


Josefina basó su campaña en buscar el voto de las mujeres, sin entender que el género no tenía nada que ver: muchas mujeres votaron por Andrés Manuel de la misma manera que votaron por Peña. Para ganar una elección de género, todas las mujeres tendrían que haber votado por Josefina, lo cual, sus asesores debieron prever, simplemente no iba a suceder. Además, Vázquez Mota nunca supo si alejarse o acercarse a lo que representa la presidencia de Calderón.


Andrés Manuel no se esforzó mucho: regresó a la idea del “cambio verdadero” y si bien al inicio de su campaña recurrió a la “República amorosa”, pronto perdió tal discurso en pos de un regreso a sus temas favoritos “el complot” de la clase en el poder y el “fraude electoral”. Andrés Manuel y sus seguidores no conciben que entre su “pueblo bueno” hubo un montón de gente que no votó por él. Llenar una plaza de gente no es lo mismo que ganar una elección en un país que tradicionalmente ha tenido un color distinto en cada latitud.


La democracia también es respetar a quien decidió anular su voto, no llamar “pendejos” a los que no “ejercimos el voto útil” (la definición de voto útil siendo “voten por AMLO, porque lleva medio punto mas que Josefina en las encuestas”); respetar a quienes simplemente no vemos en la propuesta de AMLO una opción menos mala que el retorno del PRInosaurio. Así como nos reclaman que no tenemos argumentos para atacar a AMLO, tampoco escuché argumentos sólidos para apoyarlo: sus propuestas eran de malas a pésimas. Uno que todos los días compite con egresados de escuelas patito, no puede sino horrorizarse ante su propuesta de admitir al 100% de alumnos en las universidades.


El tiempo de movilizarnos ya pasó: fueron esos 90 días anteriores al primero de julio. Ese fue el momento de convencer a los amigos, a los parientes, a la pareja sobre las bondades de nuestro candidato. Tiempo tuvimos de convencer a los incautos para que no votaran por el PRI de siempre. Lo desperdiciamos. No salgamos ahora con el gastado discurso del fraude, evitemos llamadas a la “revolución”, cuando lo que necesita la sociedad mexicana es estar unida para vigilar a sus gobernantes.


Con una participación superior a cualquier elección pasada, con observadores nacionales de los tres partidos por casilla y observadores internacionales, es claro que no hubo fraude.


Lo que hubo fue una campaña en donde ni el partido en el poder ni el candidato de izquierda lograron convencer a la ciudadanía de ser una mejor opción que el regreso al pasado.

2 comentarios:

Riffke dijo...

Indeed... buen análisis de la campaña. A los activistas de redes sociales se nos olvida que el 6% de los mexicanos que tenemos un acceso realista a Internet no son México.

Ricardo Rubio (Psico) dijo...

Muy buen análisis como comentó un amigo el tener Twitter o facebook no te hace un líder de opinión, ni el descalificar a los demás te hace tener la razón. Cuando escoges dentro de la inmundicia nada limpio puede salir.

Salu2