sábado, 7 de julio de 2012

The Amazing Spider-Man.

Atención: Muchos, muchos spoilers.

The Amazing Spider-Man es una historia de romance con superpoderes. No, no me estoy refiriendo en este momento a la película homónima sino al comic, principalmente en la segunda etapa de la historia, cuando Ditko abandonó el reino y Stan Lee contrató a un dibujante de comics románticos, el ahora legendario John Romita; la exploración de los amores y desamores de Peter Parker fueron lo que caracterizó a la historia. Creo que lo he comentado varias veces, pero lo que mas me ha gustado siempre de los comics no son las batallas, es la interacción entre personajes. Probablemente por eso me gusta mas Marvel, los problemas de cada personaje se roban el día (baste ver mis tres títulos favoritos Spider-Man, X-Men, Hulk, todos unas telenovelas con dibujitos).

Si la peli de Sam Raimi contenía un montón de romance, la versión de Marc Webb nos demostró que no es suficiente: cuando Peter Parker no está buscando al asesino de su tío o combatiendo al Lagarto, se la vive romanceando con Gwen Stacy. Tal es la química que Garfield y Stone transmiten, que en lo personal me hubiera gustado que la peli terminara con la última escena entre ambos y no con el muy choteado columpiado por la ciudad. Una de las notas altas de Iron Man fue su final sorpresivo, y me hubiera gustado repetir el experimento con esa última interacción, porque ante todo, Amazing Spider-Man, la película es una historia de amor con superpoderes.

Cuando escuché que el director designado por Sony para esta nueva entrega sería Marc Webb, lo único que me quedó claro es que habría romance. Mucho romance. Y los primeros 40 minutos me hicieron pensar que también habría mucha tragedia, llanto y desesperación, una hueva en pocas palabras. Pero estaba equivocado…

La película inicia con una muy agridulce (al menos para los que sabemos lo que acontece a continuación) escena del niño Peter jugando a las escondidillas con su padre. Esta misma escena nos lleva al misterio central de la peli y muy probablemente de la saga: la muerte de los padres de Peter.

Los siguientes 30 minutos se dedicará a contar su propia versión del origen de Spider-Man. En el camino conocemos a Flash Thompson, un personaje perfectamente adaptado del comic; a Gwen Stacy, quien probablemente será el interés romántico mas encantador de las pelis (seguido de cerca por Pepper Potts); a Curt Connors, otro personaje muy cercano a su contraparte en viñetas; Oscorp, una corporación que seguramente se volverá el origen de todos los dolores de cabeza del arácnido; y finalmente a Ben y May Parker, personajes que toman influencias de todos lados: estos no son los frágiles ancianos creados por Stan y Steve y retratados por Raimi; este no es el tío hippie que nos recetó Bendis, de hecho, si algo, este Ben Parker es un guerrero, un hombre que se sabe limitado en capacidades, pero pleno de amor por su familia (“MI ESPOSA tuvo que caminar sola en la noche!” reclama Ben a un irresponsable Peter) y quien no sólo se avienta una diatriba sobre lo que es poder y responsabilidad: el hombre para bien y para mal es hechos, no palabras.

Y es que esta peli tiene influencias de todos lados: definitivamente tiene elementos del comic original, la trama se acerca un poco (sólo un poco) a “Ultimate Spider-Man” y la ejecución es mas parecida a “Spectacular Spider-Man”, la caricatura de hace un par de años. Uno no puede sino preguntarse qué demonios hace un septuagenario de Capitán de Policía en Spider-Man 3. Webb nos entrega un hombre entrado en sus 40, padre de un niño de unos 10 años y una jovencita de 17, con toda la energía para emprender una cruzada en contra de un vigilante enmascarado que perturba los planes de la policía.

Toda la construcción de personajes que se da en esos 40 minutos retrasa mucho, probablemente más que en la versión de Raimi, lo que todos estábamos esperando: la aparición de Spider-Man y la acción. Pero en el momento que esta inicia, la peli se vuelve una montaña rusa de experiencias: primero que nada Webb nos hace ver a un Spidey frágil ante el monstruo de ciudad que es Nueva York. Ese sentimiento nunca lo tuvimos con Raimi: en algunas escena Spidey es un punto, en medio de titanes de concreto que nos recuerdan que es mucha ciudad para tan inexperto héroe.

Spidey se enfrenta al ladrón de autos que hemos visto hasta el cansancio en el tráiler, pero esa escena concluye con una persecución en donde Peter malgasta telaraña, se desbalancea y termina muy lastimado. Y esta es otra diferencia con el Spidey de Raimi: este Araña sangra, se lastima y en cantidades aptas para un adolescente que se viste de insecto y pretende columpiarse en una ciudad que no fue precisamente construida con esa idea.

Pero también usa el cerebro: muy en el estilo de Dan Slott, Webb nos entrega formas nuevas y frescas de usar los poderes arácnidos. Tal vez estemos presenciando la adición de nuevas habilidades que ojalá veamos en el comic.

La escena del puente, que vimos en el preview de 4 minutos termina recordándonos quién es este Peter Parker: un huérfano. Esa misma escena construirá un elemento que Webb rescató directamente de las pelis de Sam Raimi: los ciudadanos de Nueva York reconocen al héroe y lo ayudan.

Pasamos a las batallas con el Lagarto. La mejor a mi gusto es la que se da en Midtown High, casi pude cortar la acción en páneles dibujados por Romita y con diálogo de Stan Lee. La acción es vertiginosa pero no por ello exenta de dialogo. El mejor cameo de Stan Lee sucede aquí. El lagarto es, a mi gusto, el mejor “villano” que hemos visto en una peli de Spider-Man. Su plan lo conocemos todos, basta ver los cortos y haber leído alguna vez una historia del personaje. Es la ejecución la que lo vuelve aún más trágico que el Otto Octavius de Spider-Man 2. Este es un hombre que no tiene en la ciencia un interés altruista sino personal: volver a ser una persona completa y cuya frustración (y muy probablemente culpa) lo hace alejarse de la familia Parker durante 15 años.

Y es que creo que el mayor logro de la cinta es actualizar el tono de las historias originales: el humor que Spidey refleja no hace mas que atenuar las situaciones tensas, a veces trágicas, de sus aventuras: la batalla final podría llamarse “Triunfo y tragedia” y todo, absolutamente todo lo que vimos en la película construye lo que está por suceder y lo que es peor (o a mi gusto mejor) nos revela la decisión y la promesa que en última instancia garantizará mas tragedia en la vida de Peter: son sus malas decisiones, no otra cosa, lo que siempre lo han hecho responsable de las desgracias que lo rodean.

Hay adaptaciones fieles al comic. Hay otras, que se vuelven la “versión del director” de cierto personaje. Como ejemplos fallidos tenemos el “Hulk” de Ang Lee o “Batman” de Schumacher. Como verdaderos aciertos tenemos las dos primeras pelis de “X-Men” y el “Batman” de Nolan.

Hoy puedo agregar a esa segunda lista de aciertos a “the Amazing Spider-Man”. Una versión que demuestra que con 50 años de vida y 10 en el cine, hay muchas historias aún por contar.