viernes, 10 de febrero de 2012

¿De que va el Hulk de Byrne?



John Byrne vive atrapado en los 60’s. En su mundo ideal, él, no Stan Lee ni Kirby, fue el creador del universo Marvel. Cada título que toca invariablemente comienza con un retelling del origen del héroe en cuestión (a veces hasta de dos, como el caso de su She-Hulk, en donde de pasadita nos vuelve a recetar el origen de Bruce Banner), copiando, casi calcando las viñetas de Kirby; es su manera atávica de apropiarse del trabajo de otro. En su utopía, los comics deben evolucionar si, para regresar a un eterno estado en donde se encontraban en su niñez. Ese anhelo, que secretamente todos los fanboys tenemos, es peligroso en un creativo, porque significa que nada va a evolucionar realmente.

Si en los 80’s su Fantastic Four fue considerado “revolucionario” al regresar a fórmulas similares a las historias Lee-Kirby, en los 90’s su trabajo comenzó a sentirse anacrónico muy rápido: el problema de su Spider-man Chapter one es, entre otros, que las “voces” de los personajes no evolucionaron, no maduraron, la tía May, antaño amorosa con un niño de 15 años, ahora sonaba a retrasada mental. Nos vendieron la serie como una modernización y nos entregaron a cambio un dinosaurio deforme y medio echado a perder.

Eso no quita que sea fan de algunos de sus trabajos y que lo siga considerando un maestro en cuando a dibujo se refiere. Tal impresión tuvo el creativo en mi, que el otro día estaba recordando que la rúbrica con la que signo documentos oficiales tuvo su origen en la firma de Byrne (así como la firma de mis dibujos fue en principio una copia de los trazos rectos del apellido “Liefeld”, supongo que “Reyes” no es un apellido que pueda adaptar la firma de “McFarlane”).

Pero hay un trabajo en particular que siempre me ha molestado de él: su corto run de 6 números en Incredible Hulk. Todo lo sucedido en esos números me parece tan absurdo, que de no ser por la boda de los Banner y el excelente trazo, muy probablemente ya me habría deshecho de él.

La historia comienza cuando un muy salvaje Hulk regresa a la tierra y se dirige, guiado por un instinto natural, hacia Gamma Base. En el camino se topa con un venado al cual mata sin chistar de un golpe, para luego continuar con su camino. A su vez, comienza a delirar, viendo enemigos de su pasado: Juggernaut, Leader, Modok, etc. Hasta que en medio de tales delirios es noqueado por Leonard Samson.

Samson ha construido un baño de nutrientes con el cual logra separar a Hulk y a Banner en dos individuos totalmente independientes. Entonces interviene S.H.I.E.L.D. quien “decomisa” al monstruo con la finalidad de sacrificarlo. Inexplicablemente, Leonard Samson considera que él puede “domesticar” a Hulk, “reintegrarlo a la sociedad”, por lo que decide rescatarlo para, como era predecible, darse cuenta del craso error que acaba de cometer, al liberar a una bestia salvaje, totalmente incapaz de cualquier freno moral, que le pudiera imprimir antaño la personalidad de Banner. Leonard decide entonces que matar a Hulk siempre si era buena idea y decide salir a “cazarlo” (tal cambio de ideología sucede en un par de viñetas), no sin ayuda de los Avengers y de los Hulkbusters, grupo creado en esta ocasión por el propio Banner, quien una vez liberado de su alter ego decide dar un paso fundamental en su relación con Betty: le propone matrimonio.

El último número de la serie regular a cargo de Byrne nos muestra la accidentada boda de Betty y Bruce, mientras Samson y los Hulkbusters se enfrentan al imparable Goliath y ocurre un interesante dialogo en donde Bruce le comenta a Rick estar convencido de que puede existir una forma de ser ambos: Bruce Y Hulk y poder controlar las transformaciones. El número concluye con el regreso de Thunderbolt Ross justo en el final de la boda. Byrne empacó sus maletas y sólo regresaría hasta 1999 a hacer un run de un tamaño similar bastante aburrido.

Una columna que recién leí, da una idea de cual era la finalidad de Byrne en lo que originalmente se prometió como un largo run: http://www.delusionalhonesty.com/2011/03/john-byrne-incredible-hulk-that-might.html

Su autor, Gary Miller se basa en distintas entrevistas que dio Byrne en esa época y a reserva de que cada uno de ustedes lea su contenido, las ideas principales eran:

• El Hulk “salvaje”, perseguido por Samson y los Hulkbusters sería finalmente asesinado. De ahí que realizara actos sumamente violentos, como la muerte del venado: era un personaje que estaba de salida y cuya muerte abría que justificar (recordemos que Byrne, años antes había tenido que “lidiar” con la muerte de Jean Grey al ser un personaje moralmente gastado).
• Bruce regresaría a la cueva en donde guardaba su equipo (aquél que los comics sesenteros y las caricaturas mostraban) para transformarse en un nuevo Hulk a voluntad y eventualmente controlaría sus transformaciones, siendo algo mas cercano a un superhéroe, que en vez de traje utilizaría una transformación para combatir al mal.
• Este Hulk no sería el de Buscema, sino más bien el de Kirby: cabezón, con brazos simiescos, portando no pantalones rotos sino un calzoncillo morado.
• Un personaje de reparto, tal vez el obsesivo Samson, moriría durante el enfrentamiento con el “salvaje” Hulk.

Como siempre, el grandísimo ego de Byrne se topó con la desinformación de su editor Denny O’Neil quien “vetó” un número porque “Shooter no lo permitiría” y renunció al título antes de llevar a cabo su plan. Tal renuncia llevaría eventualmente a que Al Milgrom trajera de vuelta al Hulk gris y con éste a que Peter David jugara con el desorden de personalidades de Banner.

Pero la idea de Byrne, si bien horriblemente ejecutada me suena interesante. El número que O’Neil vetó, fue publicado tiempo después en Marvel Fanfare, y Miller teoriza en su columna que inexplicablemente el salvaje Hulk habla en la última página y dice “friend?”, lo cual pareciera contradecir la idea de un Hulk condenado a morir al ser poco mas que un animal. Mi teoría es que ese “friend?” no fue agregado por Byrne, sino por el editor en turno, precisamente para “suavizar” al gigante y hacerlo reconocible para sus lectores.

En 1999 Byrne regresó como escritor a Hulk. En el primer arc, un Hulk “salvaje” derriba un avión de pasajeros matando a más de 300 personas. Ésta vez se revela que Lord Tyrannus fue el causante, al controlar mentalmente a Hulk. Pero me parece que la idea de fondo podría ser la misma: agobiado por la culpa, Banner buscaría la forma de controlar, de una vez por todas a Hulk (más si se considera que Byrne retomó un elemento del run de Milgrom: Banner sin Hulk no puede sobrevivir, por lo que necesita hallar la forma de “convivir” con él). Tom Brevoort terminaría despidiéndolo del título, según se especula, por aquél Annual en donde Byrne vincula el origen de Hulk a una invasión Skrull con sede en la madre Rusia. El ego de Byrne le impide hablar de las causas. Paul Jenkins tomaría su lugar y el avionazo jamás sería recordado.

Eventualmente, bajo el run de Bruce Jones, Banner pudo controlar a Hulk, en una manera muy similar a la peli: a través de meditación y no porque tuviera cerca una pistola de rayos gama cuando se necesitara. Hoy en día Bruce Banner es un personaje moralmente ambiguo y sus transformaciones no siempre son para combatir villanos.

Más aún, al parecer el escritor en turno está contradiciendo estas historias al haber nuevamente separado a Hulk y a Banner, esta vez para hacer a Bruce un sociópata y a Hulk la parte moral de la dupla.

Sin embargo, por esta ocasión puedo hacer las paces con John Byrne. Su run no suena tan descabellado después de todo…