viernes, 20 de enero de 2012

El Archivo CC: "In Memoriam: Germán Dehesa" (2 sept. 2010)

No siempre me gusta comentar en este tema. Me parece redundante, no sé tal vez de mal gusto. La verdad es que jamás he sabido lidiar con la muerte ni de personas cercanas ni de celebridades. Simplemente no sé como.

Quien leyó mis posts de hace unos 6 años reconocerá que mucho de mi humor si no imitado, estaba claramente influido por Germán Dehesa (quien a su vez emuló a gente como Ibarguengoitia). Su columna fue lo que me enseñó a preocuparme por los acontecimientos relevantes de mi país, y a hacer públicos temas íntimos como familia y carrera.

Lo seguí en el "Ángel de la Noche", lo vi en vivo en la Planta de Luz (y recuerdo que en un principio me desilusionó su humor burdo, mas de cabaret que de la pluma elegante del columnista). Leí sus antiguas columnas en “Fallaste, Corazón” y lo seguí en radio al lado de las nauyacas. Germán Dehesa me acercó a mi madre, quien es (era) su fan número 1.

Lo vi en “Cilantro y Perejil” en un papel la verdad bastante árido; y aunque me desilusionó un poco verlo ahí, lo leí hasta en la “Quien”. Siempre estuve consciente de su fragilidad: cuando recién lo descubría ya había sufrido un infarto y tenía quién sabe cuantos problemas producto de su estilo de vida disipado: era de buen comer, buen beber y buen fumar. Un día me lo topé de frente en la feria de San Marcos, al lado de su flamante esposa, Adriana Landeros. No lo saludé, pues no acostumbro saludar a gente que no me conoce. Pero de hacerlo tal vez le hubiera platicado que a mi padre también le gustan las corridas de toros y que mi familia es de Veracruz, aunque nunca he estado en Tlacotalpan. O tal vez le hubiera dicho “ya no seas tan mamón, Germán”, nada mas para que me contestara con alguna ocurrencia en verdad interesante.

Los últimos años a medida que me distancié de mi familia nuclear, tambíen me distancié de los “símbolos” que me unían, incluyendo a Don Germán y su columna del Reforma. Siempre consciente de que tal vez no estaría ahí cuando quisiera retomar nuestra “amistad”. Y por fin llegó el día en que se ha ido Don Germán.

Supongo que podría preguntar, a todos esos políticos malos que no se van, a esos burócratas que no investigan, a las autoridades que nada resuelven y que siguen respirando, ¿ustedes que tal dormirán, ahora que no exista nadie que les recrimine el que duerman sin culpas?

Pero el Germán que yo recuerdo se regocijaría que mañana es viernes y con el cinismo que le caracterizaba mas bien diría: “hoy toca”.

Que siga tocando por siempre.