viernes, 30 de diciembre de 2011

The Perfect Page: Happy new year.

Una reunión entre amigos ocurre cada año nuevo. Paul Dini (w) y Dan Riba (a)

viernes, 23 de diciembre de 2011

Reality check.


La película 25th Hour de Spike Lee tiene una escena que me sigue poniendo la carne de gallina y que en su momento me pareció el más extraño homenaje cinematográfico a los caídos del 9/11: Frank, interpretado por Philip Seymour Hoffman, llega al departamento de su amigo. De pronto se asoma a la ventana y descubre que la misma da justo hacia ground zero. La escena como digo, me pareció un extraño homenaje y totalmente fuera de lugar. En una segunda reflexión creo que pone en contexto la ficción de la historia: tal vez Spike Lee quería mostrarnos, además de su amor por NY, que todo problema tiene solución, menos la muerte.

Falange fue quien me enseñó que toda obra de ficción funciona dentro de su propia lógica y por lo tanto tiene límites muy concretos. Esto hace que cualquier explicación en el mundo real sobre alguna obra de ficción, salga sobrando: por eso es que James Bond no tiene cirrosis ni ha contraído alguna enfermedad venérea. En su mundo las mujeres se entregan con cruzar un par de palabras con ellas y se seguirán entregando, hasta que las presiones de algún grupo feminista no nos venga a dar al traste con la bonita tradición, tal y como sucedió con su afición por el tabaco.

A propósito de una columna de Jim Shooter sobre comics y las drogas, el exEiC de Marvel escribió:

“However, I have seen a lot of stories involving drugs since. Generally, it seems to me that they are dorkier and more comic-booky than “Forbidden Fruit” as published, in my opinion. The addicts are caricatures, the pushers are caricatures, the effects of the drugs are either cartoony-bad or cartoony-beneficial, giving the user unbelievable stamina, strength or imperviousness to pain. Sorry Frank.

The portrayal of drug use in comics is one of our great failings. One of the reasons that Big Entertainment Media laugh at us. Not that they often get it right.”



Me parece que la razón de que los comics de superhéroes hayan fallado en tal análisis es por la propia lógica del medio: en un mundo en donde existe una Liga de la Justicia con extraterrestres y Amazonas capaces de impedir una invasión cósmica; en un universo en donde un dios exiliado puede dominar los elementos y la humanidad pareciera al borde de la extinción, los problemas del mundo real están totalmente fuera de contexto.

Por mas complejas que se hayan vuelto las historias de los últimos 30 años, por mas Watchmens, y Born Agains y Ultimates, estamos en presencia de un medio que sigue teniendo blancos y negros, matizados por grises, tal vez, pero blancos y negros. Sus dos premisas fundamentales son: hay buenos y hay malos y estos buenos y malos son superiores al hombre promedio. Y así no funciona el mundo real.

Cuando ocurrió 9/11, Marvel Comics estaba entre la espada y la pared: no pronunciarse al respecto, luego de que todos sus personajes interactúan en Nueva York o sacar una historia que seguramente defraudaría a todos. Optaron por lo segundo. El número de Amazing Spider-Man fue criticado por, entre otras cosas, mostrar al tiránico Dr. Doom llorando ante las devastadas torres, pero creo que lo que nos dejó insatisfechos fue ese choque de realidad con la fantasía: no hay forma, simplemente no hay manera de que héroes que han evitado una y otra vez el desmembramiento del universo no pudieran evitar una catástrofe como 9/11. Desafortunadamente, Spider-man es una obra de ficción, vive en nueva York del universo 616, y ese universo es ajeno al nuestro.

Algunos escritores han llegado a la idea de que Superman, influido por Jor-El ha prometido “no interferir con los asuntos de los humanos”-lo que sea que eso significa- lo cual, si leemos casi cualquier historia de Superman es tonto, pues mas de la mitad de sus enemigos terminan siendo eso: humanos. No hay escritor entonces que pueda hacernos entender porqué Superman no acaba de una buena vez con la hambruna.

Peter David suele enfrentar a sus personajes con problemas del “mundo real” (política, religión, racismo, homofobia, etc.). Aquél número donde Hulk tiene la posibilidad de salvar a su amigo con SIDA donándole un poco de sangre radioactiva; aquél otro en donde podría evitar la creación de un nuevo genocida, esta vez de raza Judía. Al final sus personajes demuestran su frustración y su incapacidad para lidiar con estos problemas: Spider-Man golpea casi hasta la muerte a Stan Carter tras descubrir que es Sin Eater. La siguiente vez que vemos a Stan, está casi paralitico. Mientras, en el mundo de Batman, Joker asesina a cientos sólo para escapar de Arkham, deja inválida a Babs y asesina a Jason Todd, el murciélago sólo lo devuelve a su celda y aprieta los dientes. La lógica en el comic funciona: siendo una serie que ha permanecido por mas de 70 años, Batman no puede darse el lujo de asesinar a sus villanos estrella. Dark Knight casi me convence que esa “inocencia” que según Denny O’Neil tiene el personaje le impediría cometer él mismo un crimen. En la vida real, Batman reaccionaría por lo menos con la misma furia que Spider-Man, y Bullock o hasta Gordon ya habrían puesto una bala en la cabeza del payaso psicótico.

¿Que solución por tanto puede darnos Captain America o Spider-man al terrorismo? ¿Cuál es la disyuntiva moral que trata de resolver Peter David cuando coloca a Hulk en esa difícil posición que incluso contradice la creación de She-Hulk? Quiero pensar que lo que está de fondo es provocar la reflexión del lector, porque al final, la actitud de todos estos héroes es un gran “no puedo”, “no sé lidiar con esto”; o tal vez esa sea la actitud mas humana que puedan tener.

No creo que el universo de los superhéroes sea un buen lugar para predicar sobre los problemas difíciles del mundo real, porque para dichos problemas, la respuesta generalmente no está en blanco y negro.

El archivo CC: Hulk y Rhino (10 de feb. 2009)

Hulk y Rhino, los amigos de todos los niños (click para agrandar):



jueves, 22 de diciembre de 2011

Batman: Blind justice.


Bruce Wayne paralizado
Un villano que emplea la fuerza bruta y la estrategia por igual
El manto del murciélago en manos de otra persona
Un interés romántico que no termina como se esperaba

No, no me refiero a Knightfall, aquella historia que durante años me negué a integrar a mi colección por considerar que contaba algo que yo ya había leído en otra historia años atrás y que fue resultado de la noventera moda de empujar al héroe a sus límites y sustituirlo por otro personaje.

Me refiero a una historia que se hizo para conmemorar los 600 números de Detective Comics y los 50 años de Batman, una historia escrita por Sam Hamm (el mismo que escribió Batman de Tim Burton) y dibujada por Denys Cowan y Dick Giordano: Blind Justice.

Estoy leyendo todas esas historias de Batman que he guardado y atesorado desde niño, Batman no es un personaje que cuente su historia en una forma lineal, títulos como Legends of the Dark Knight fomentaron que uno pasara, de leer una historia de Batman en plenitud a otra en sus orígenes. Muchas de las historias que leí de niño o adolescente han envejecido y no de la mejor manera (tristemente, recordaba el Batman de Alan Grant mas pulidito de lo que en realidad es). Sin embargo, me agradó encontrarme con que Blind Justice se lee tan contemporánea como Black Mirror y que fácilmente podría haber sido editada post Grant Morrison y post Dark Knight, esas dos fuentes gracias a las cuales Batman evolucionó un peldaño mas la década pasada.

En esta historia, Waynetech ha sido infiltrada por el Cartel, una organización secreta que utiliza a las grandes corporaciones para desarrollar armamento para el gobierno. En Waynetech están experimentando con un microchip, que una vez instalado en el cerebro de una persona, permite a otra controlarla a distancia, desde el laboratorio.

Batman se topa con esta organización en sus dos identidades: por un lado el murciélago encuentra a un peligroso asesino llamado Bonecrusher que “tiene el mal hábito de suicidarse” cada que se enfrentan. Por el otro, Bruce Wayne comienza a ayudar a una joven que busca a su hermano, un ex empleado de Waynetech cuyos registros han sido eliminados.

El peligro mas importante para Batman no es un asesino que puede literalmente licuar el cuerpo de sus víctimas con armas sónicas, sino la información que el Cartel ha logrado obtener de la vida íntima de Bruce Wayne: esta organización hace públicos los casi 10 año que Bruce se la pasó viajando por el mundo, contactando espías, maestros de artes marciales y asesinos, para que lo entrenaran y, no habiendo descubierto que Wayne es Batman, lo acusan de traidor a la patria (o espía comunista, que para el caso es lo mismo).

Uno de los elementos mas interesantes en la mitología del murciélago, es que con todo su equipo, su agilidad, sus habilidades deductivas y entrenamiento, al final no deja de ser un humano normal y tanto escritores como lectores tienen esa fascinación por someterlo a los peores castigos corporales y psicológicos que se les pueda ocurrir. Blind Justice no es la excepción: no sé si se había hecho antes, pero la primera vez que vi a Bruce Wayne confinado a una silla de ruedas, con la posibilidad de que el daño fuera permanente fue en esta historia, a mi parecer mucho mejor lograda que Knightfall en donde, siendo sinceros, Bane no resultó tan maldito y la recuperación de Bruce es tan rápida que termina siendo inverosímil.

Blind Justice cubre aproximadamente 6 meses, me gusta situarla inmediatamente después de Year Two, aunque quien haya tratado de hacer una cronología de cada historia de Batman seguramente acabará loco o dándose por vencido. Y a pesar de que su extensión le permite fácilmente ser reimpresa en un TPB, fue contada en únicamente tres números, de Detective Comics 558 al 600.

De entre los comics rescatables de los años 80, me parece que este arc es uno que merece mayor fama de la que tiene. En especial si gustan, como yo, de ver al Caballero Oscuro caer y levantarse.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Joker and Women

Joker platica de mujeres con sus achichincles (click para agrandar).



martes, 13 de diciembre de 2011

El Archivo CC: “I’ve said enough” (25 mar, 2011)

Celebrando el regreso de Bobbie Chase a los comics (aunque sea en la Distinguida Competencia), el último número que le editó a Peter David en Hulk (y que en el fondo refleja la propia salida de PAD del título). Comenzando por un Thor dando un regalo de despedida a Betty Banner. Terminando con la "útima" vez que Rick vio a Bruce y una frase muy familiar entre el fandom (click para agrandar):








martes, 6 de diciembre de 2011

El Archivo CC: “Maybe Next year” (Mar. 2, 2011)



Peter Parker aprende sobre béisbol, familia y cómo ser un perdedor con un gran corazón:















lunes, 5 de diciembre de 2011

Spider-Man: Edge of time


Shatterd Dimensions fue un juego protagonizado por 4 personajes distintos: Amazing Spider-man, Spider-man 2099, Spider-man Noir y Ultimate Spider-man. Cada unto tenía una modalidad de juego distinta, por ejemplo, mientras Amazing Spider-man hacía todos los movimientos que le conocemos al personaje, el 2099 podía además planear con las telarañas de sus brazos y espalda. Spider-man Noir tenía un modo de acecho muy similar a Batman de Arkham Asylum y Ultimate Spider-man controlaba al simbionte Venom.

Esto hacía al juego muy dinámico aunque no libre de problemas. A menos que uno avanzara en la historia, no había forma de “saltarse” las misiones que uno no quería jugar (en lo particular odié la misión de Ultimate-Deadpool, odio al Deadpool 616, y el Ultimate es todavía más estúpido). El Spider-man Noir no estaba tan mal, pero uno no puede compararlo inmediatamente con el ya mencionado Arkham Asylum y sinceramente nuestro amigo Noir sale perdiendo.

Tal vez conscientes de sus dos eslabones mas débiles, el Ultimate y el Noir, Marvel y Beenox lanzan al mercado un juego con únicamente 2 de los 4 protagonistas: Spider-man Edge of Time.

Escrito por Peter David y cuya trama es sencilla: El Dr. Walter Sloan viaja en el tiempo desde el cada vez mas cercano 2099 hasta los años 70’s para crear en el pasado la corporación Alchemax y así cambiar el futuro. Miguel O’Hara, quien conoce el verdadero pasado, contacta a Peter Parker para que lo ayude a vencer al enemigo.

La historia de los videojuegos normalmente no es gran cosa, pero debo de decir que ya desde la trama me desilusionó. Creo que la idea del Shattered, donde hay una tableta dimensional partida en pedazos me pareció mas interesante y lógica.

Considerando que la trama suele ser un mero pretexto pasemos al juego: la crítica negativa recurrente que he leído es que todo sucede en interiores, no hay acción en Nueva York. Esto no es cierto: si hay escenas en exteriores, sólo que todas son parte de los “videos” y no son jugables. Lo cual tampoco es un gran pecado, pues Spidey sigue realizando sus movimientos dentro de los edificios de Alchemax, aunque si vuelve monótonas las misiones. Más si se le suma que lo que Spidey anda buscando normalmente son llaves para abrir alguna puerta y llevarlo con algún enemigo, lo cual me hace recordar las épocas del Nintendo; amén de esas interminables peleas contra robots, soldados con escudos protectores y lanza-cohetes.

Este es el quinto video juego que tengo de Spider-Man y el cuarto de esta nueva generación de gráficas y básicamente en todos tiene el mismo template y sus habilidades funcionan igual. Probablemente el mejor logrado en cuanto a movimientos arácnidos sea el “Web of Shadows”.

Un gran problema de todos es la habilidad de trepar muros, es difícil evitar que se termine descolgando y caiga al suelo, especialmente al intentar cambiar de superficie (ej. de pared a techo). Otra característica del juego es que Spidey pasa mas tiempo corriendo que columpiándose o realizando otra proeza arácnida, lo cual, sobra decir, es desilusionante.

Un punto positivo son los trajes alternativos, que ahora empiezan a aparecer tempranamente en el juego. Así puedes acceder a Scarlett Spider, al Iron Suit, a la armadura plateada, al traje de los FF con bolsa de papel integrada y al Future Foundation suit entre otros. Es refrescante por lo menos intentar las misiones con trajes alternativos desde el inicio y no tener que esperar a la conclusión de algún nivel.

Pero en general, todos aquellos puntos que podrían ser un acierto en el Shattered (en incluso en el “web of shadows” están ausentes. En cuanto a diversión y modo de juego, la secuela del “Shattered Dimensions” da menos de todo, no más.

viernes, 2 de diciembre de 2011

El archivo CC: “Watchmen la Película” (6 de marzo de 2009)


Plástico.

Lo primero que pensé cuando empecé a ver imágenes de esta película por doquier fue: “se ve como plástico”. Mi temor aumentó con la frase “Del visionario director de 300”, pues una película cuyos escenarios, batallas y hasta actores son generados por computadora no es precisamente convincente.

No se me quita esa sensación: es como entrar en un gigantesco set de cartón. Los personajes, los escenarios son…demasiado planeados, como el ambiente “cozy” de un Starbucks, como la decoración de un cuarto del Marriott. Todo está escrupulosamente planeado, la edición, el maquillaje de Laurie, el peinado de Dan, las flores, la marca de los frijoles que come Rorschach. La mierda no huele a mierda: huele a plástico.

Cuando Rorschach entra en la casa del homicida, salvo la sucia alacena donde guarda los cuchillos, todo lo demás está impecable. Si los callejones no contienen alusiones directas al comic, ni una rata se asoma, ni un papel de más fue puesto en el set. Nueva York es tan sucia como cualquier calle de México, D.F., pero en la cinta es un sitio impecable por donde se pasean putas aseadas y voceadores recién afeitados.

El mayor acierto es contar la historia en 1985. Cuando V de Venganza fue adaptada, le comenté a un amigo mis dudas sobre volver atemporal la historia: V de Venganza es mas entendible en el sentimiento de caos que reinaba en la Inglaterra de finales de los 70’s, que post 9/11. Y no me queda duda que Watchmen sólo puede ser contada en el contexto de la guerra fría.

Se me escapa la percepción que sobre la película tengan los no iniciados. Estamos hablando de una película que adapta una obra que en 1985 fue revolucionaria, pero cuyos conceptos han sido casi absorbidos en su totalidad en todos los medios: hay Watchmen en el Batman de Burton y en Dark Knight. Hay Watchmen en Heroes y en the Crow. Hay Watchmen en Silence of the Lambs y en Tarantino.

Por mi parte, no se si agradecer la quasi-total literalidad de la obra o aborrecerla: en momentos sentí el tedio de saber lo que sucedería toda la siguiente media hora. Eso y ciertas frases, en especial de Rorschach funcionan muy bien leídas, pero no en voz alta: es como cuando uno “piensa” y “suena bien”, pero al decirlo o trasladarlo al papel algo se pierde.

Sin embargo, en momentos mi corazón fanboy palpitó: aunque la historia de Dr. Manhattan es mucho mas compleja en el comic, jugando con los tiempos y los mecanismos de reloj, su interpretación en la pantalla es grandiosa.

Siento que los principales cambios vienen hacia el final de la película, que contiene muchos momentos no incluidos, pero también se extrañan escenas como la suerte final de Hollis Mason.

La música juega un papel primordial y por eso en ocasiones echa a perder la escena (como el funeral de the Comedian con Simon & Garfunkel o las muy choteadas Valkiries), mientras que en otras partes, la canción lleva a la escena a otro nivel: Silk Spectre y Nite Owl alcanzan el orgasmo bajo la lírica de Leonard Cohen). Tal vez la escena de Dr. Manhattan no sería nada sin los acordes de Philip Glass.

La gran pérdida: Laurie, que es interpretada no como la mujer de carácter explosivo y determinante del comic, sino como una semi barbie que se deja llevar por la corriente (eso si, su cara es una transliteración de Gibbons). Creo que nadie entiende que Laurie está exasperada con su marido, porque la Akerman parecía maestra de Kinder hablándole a sus alumnos y no una esposa hastiada. Además, hay cero química entre Patrick Wilson y ella, tanto que la escena del beso no se transmite una fogosidad sexual, no me queda duda que la impotencia de Dan bien podría entenderse por el mal desempeño de la señora Juspeczyk (¿alguien mas por cierto temió que con el calor del incendio, el traje de látex de Laurie le quemaría la piel horriblemente?). La conversación en la cena no sólo suena estúpida en sus labios, sino que la “sonora carcajada” de Laurie con la anécdota de Rorschach y el cubo del elevador se nota totalmente fingida.

Aciertos: Matthew Goode está tremendo como Adrian Veidt, y sobresale entre tanto actor mediocre. Jackie Earle Haley es un estupendo Rorschach y un mejor Walter Korvac. La caracterización de Dan Dreiberg es la mejor, lástima que su actuación no sea igual de convincente. El traje de Nite Owl me parece mucho mejor diseño que el utilizado en el comic.

En fin, no fue una mala tarde, ni un desperdicio de dinero. Pero si me preguntan, tal vez aguante sólo una vista más. Después de todo, prefiero leer el comic y no se me quita ese sentimiento de que con esta película casi podría cantar: “dicen que tienes veneno en la piel y es que estás hecha de plástico fino…”