viernes, 2 de diciembre de 2011

El archivo CC: “Watchmen la Película” (6 de marzo de 2009)


Plástico.

Lo primero que pensé cuando empecé a ver imágenes de esta película por doquier fue: “se ve como plástico”. Mi temor aumentó con la frase “Del visionario director de 300”, pues una película cuyos escenarios, batallas y hasta actores son generados por computadora no es precisamente convincente.

No se me quita esa sensación: es como entrar en un gigantesco set de cartón. Los personajes, los escenarios son…demasiado planeados, como el ambiente “cozy” de un Starbucks, como la decoración de un cuarto del Marriott. Todo está escrupulosamente planeado, la edición, el maquillaje de Laurie, el peinado de Dan, las flores, la marca de los frijoles que come Rorschach. La mierda no huele a mierda: huele a plástico.

Cuando Rorschach entra en la casa del homicida, salvo la sucia alacena donde guarda los cuchillos, todo lo demás está impecable. Si los callejones no contienen alusiones directas al comic, ni una rata se asoma, ni un papel de más fue puesto en el set. Nueva York es tan sucia como cualquier calle de México, D.F., pero en la cinta es un sitio impecable por donde se pasean putas aseadas y voceadores recién afeitados.

El mayor acierto es contar la historia en 1985. Cuando V de Venganza fue adaptada, le comenté a un amigo mis dudas sobre volver atemporal la historia: V de Venganza es mas entendible en el sentimiento de caos que reinaba en la Inglaterra de finales de los 70’s, que post 9/11. Y no me queda duda que Watchmen sólo puede ser contada en el contexto de la guerra fría.

Se me escapa la percepción que sobre la película tengan los no iniciados. Estamos hablando de una película que adapta una obra que en 1985 fue revolucionaria, pero cuyos conceptos han sido casi absorbidos en su totalidad en todos los medios: hay Watchmen en el Batman de Burton y en Dark Knight. Hay Watchmen en Heroes y en the Crow. Hay Watchmen en Silence of the Lambs y en Tarantino.

Por mi parte, no se si agradecer la quasi-total literalidad de la obra o aborrecerla: en momentos sentí el tedio de saber lo que sucedería toda la siguiente media hora. Eso y ciertas frases, en especial de Rorschach funcionan muy bien leídas, pero no en voz alta: es como cuando uno “piensa” y “suena bien”, pero al decirlo o trasladarlo al papel algo se pierde.

Sin embargo, en momentos mi corazón fanboy palpitó: aunque la historia de Dr. Manhattan es mucho mas compleja en el comic, jugando con los tiempos y los mecanismos de reloj, su interpretación en la pantalla es grandiosa.

Siento que los principales cambios vienen hacia el final de la película, que contiene muchos momentos no incluidos, pero también se extrañan escenas como la suerte final de Hollis Mason.

La música juega un papel primordial y por eso en ocasiones echa a perder la escena (como el funeral de the Comedian con Simon & Garfunkel o las muy choteadas Valkiries), mientras que en otras partes, la canción lleva a la escena a otro nivel: Silk Spectre y Nite Owl alcanzan el orgasmo bajo la lírica de Leonard Cohen). Tal vez la escena de Dr. Manhattan no sería nada sin los acordes de Philip Glass.

La gran pérdida: Laurie, que es interpretada no como la mujer de carácter explosivo y determinante del comic, sino como una semi barbie que se deja llevar por la corriente (eso si, su cara es una transliteración de Gibbons). Creo que nadie entiende que Laurie está exasperada con su marido, porque la Akerman parecía maestra de Kinder hablándole a sus alumnos y no una esposa hastiada. Además, hay cero química entre Patrick Wilson y ella, tanto que la escena del beso no se transmite una fogosidad sexual, no me queda duda que la impotencia de Dan bien podría entenderse por el mal desempeño de la señora Juspeczyk (¿alguien mas por cierto temió que con el calor del incendio, el traje de látex de Laurie le quemaría la piel horriblemente?). La conversación en la cena no sólo suena estúpida en sus labios, sino que la “sonora carcajada” de Laurie con la anécdota de Rorschach y el cubo del elevador se nota totalmente fingida.

Aciertos: Matthew Goode está tremendo como Adrian Veidt, y sobresale entre tanto actor mediocre. Jackie Earle Haley es un estupendo Rorschach y un mejor Walter Korvac. La caracterización de Dan Dreiberg es la mejor, lástima que su actuación no sea igual de convincente. El traje de Nite Owl me parece mucho mejor diseño que el utilizado en el comic.

En fin, no fue una mala tarde, ni un desperdicio de dinero. Pero si me preguntan, tal vez aguante sólo una vista más. Después de todo, prefiero leer el comic y no se me quita ese sentimiento de que con esta película casi podría cantar: “dicen que tienes veneno en la piel y es que estás hecha de plástico fino…”