martes, 21 de abril de 2009

Que tiempos aquellos: Kaiser-chismógrafo.

1.- Cuál es tu primer recuerdo? No sé si es el primero, pero ahorita me vino a la mente: En el jardín de la casa que teníamos en Orizaba en guaraches, me paré en un hormiguero y pues bueno, me hormigué las patas XD.

2.- Nombra alguno de tus juguetes preferidos.
Mis figuras y vehículos de GI JOE. Superpowers, Transformers y HE-MAN.

3.- Alguna travesura de cuando eras niño.
Una vez los vecinos y yo aventamos bolas de lodo a la pared del edificio. También fumábamos carrizo en los baldíos de atrás de los depas. También me saltaba del pasillo a la azotea en un piso 6 (de veras que cómo estaba estúpido).

4.- ¿Cuál es tu comida favorita?
Hamburguesas, Pizza y Tacos de carnitas

5.- Dibujos preferidos de la caja tonta.
Spiderman (60’s). Batman y GI JOE.

6.- Primera colección de cromos.
Sabritas sacó un álbum sobre ecología por ahí del 87 que fue bastante popular. Al menos en mi escuela

7.- Tu mejor amig@ y por qué.
Mauricio en la primaria (me regresó al mundo de los comics), Santiago en la Secundaria (gracias a él me volví cinéfilo), Arturo en la Universidad(gracias a él acabé la escuela XD).

8.- El primer libro que leíste.
Completo debió ser alguno de “elige tu propia aventura” (Ovni 54-20 o Sombra mortal).

9.- Aquella canción que siempre que escuchas viajas a tu pasado.
El disco "un par de palabras" de Hombres G, el álbum de Batman de Prince.

10.- Aquel maestro que todavía hoy recuerdas y por qué.
No la recuerdo por nombre, pero una maestra de inglés me reprobó en primero de primaria y de la angustia falsifiqué la firma de mi papá. Soy muy malo para recordar nombres, pero nunca olvidaré su cara.

11.- Una película que nunca olvidarás porque te recuerda tu niñez o juventud.
El señor de las bestias, Ghostbusters, Cobra.

12.- Aquellos cómics que leías con avidez cuando eras pequeño.
El Asombroso Hombre Araña de Novedades, el Hijo del Santo de SEPSA, Batman y Superman de Vid, Karmatron y los Transformables.

13.- Mascota que tuviste de pequeño.
La Colloli, la mugre perra se escapó y la mataron perros callejeros, un bóxer llamado Rocky que regalamos a un rancho cuando nos venimos al D.F.

14.- El primer coche que tuviste cuando sacaste licencia de manejo.
Un Topaz rojo. No recuerdo que modelo (92?)

15.- Viaje o excursión que hiciste con los compañeros de clase.
Al cerro del Cubilete, a Sierra de Lobos, a las momias de Guanajuato.

16.- Aquel juego que te gustaba jugar de niño.
El llamado Fut-beis, quemados y escondidillas.


17.- Qué programa de televisión de áquellos años era el que más te gustaba?
Magnum, Dukes de Hazzard, Los Años Maravillosos.

18.- Un regalo que te hicieron tus padres y que jamás olvidarás.
Mi grabadora, pasé años haciendo grabaciones de todo tipo.

19.- Hay algún olor que te transporte a tu infancia?
El olor a humedad.

20.- Un día o momento de tu infancia que no olvidarás nunca porque fuiste inmensamente feliz.

No recuerdo nunca haber sido “inmensamente feliz”. Aunque pensándole mucho será tal vez cuando Mónica, la niña de 13 años que me gustaba (yo tenía 9) me invitó a su casa.

lunes, 20 de abril de 2009

Cuando la pantalla supera a la viñeta (parte uno).

Hagamos un recuento de escenas de películas de comics que resultan memorables. Comenzando por el trepamuros favorito, una escena que se ha quedado para la posteridad y que se ganó hasta un MTV Movie award, con ustedes Mary Jane y Spidey. Cuenta la leyenda que filmar esto fue todo menos sexy:

miércoles, 15 de abril de 2009

Hija de su padre.

Me gustaría decir que soy el héroe de mi hija. Pero no es así.


Estas vacaciones, Valentina ha desarrollado una afición que en nada tuvo que ver conmigo: se ha vuelto adicta a las películas del Hombre Araña. El fin de semana las vimos juntos, pero ya para estos momentos, mientras sus papás se arreglan para ir al trabajo, ella demanda que le pongamos la película (creo que también habla del impacto que el personaje tiene en niños, no es coincidencia que yo tenía esa edad cuando me aficioné a sus comics).

Ayer llegaron sus abuelos de visita y Valentina, como buena anfitriona les ofreció: “tenemos el Hombre Araña uno, el Hombre Araña dos y el Hombre Araña tres, ¿Cuál quieren ver?”.

Lo que si es que ha crecido rodeada de imágenes, figuras y demás memorabilia del trepamuros. El otro día estaba jugando con su mamá y una de estas figuras apareció. Valentina se apresuró a decirle al monito “mi papá tiene todas tus películas!”

No cabe duda, está niña es hija de su padre.

domingo, 12 de abril de 2009

Stan Lee and the rise and fall of the American Comic book


Stan Lee ha sido rebasado por el tiempo. En una época en donde el realismo en los comics, iniciado hace mas de 40 años por él mismo ha alcanzado plena madurez, Stan se sigue refiriendo a sus personajes como aquellos íconos pop de la subcultura sesentera.

El paso de Straczynsky por Amazing Spiderman acabó dejando un muy mal sabor de boca, en especial tras “One More Day” y sin embargo, en su último número se publica una carta de Lee alabando el trabajo del vilipendiado escritor. Como sea es claro que Lee ni siquiera leyó el run, en otra mas de sus declaraciones hechas como mera figura que apoya todo lo que la compañía que lo vio redimirse como the Man publica.

Aún así, los Marvelitas le tenemos un cariño muy especial. Lee es, como esos abuelos llenos de historias, que tras un rato comienza a repetirse, declaración tras declaración: que si los X-Men surgieron de la flojera de pensar nuevos poderes para cada nuevo personaje, que si Goodman le dijo que nadie quería a las arañas, etc.

Pero antes de ser abuelo del comicdom, Lee fue the Man, el padre de los superhéroes modernos, la cabeza y figura mas visible de Marvel comics. Hay tres palabras que he leído mas veces en mi vida que cualesquier otra: “Stan Lee presenta:”. No puedo imaginar un Marvel sin un Stan Lee, por mas que sepa que un Lee diciendo en Mallrats: “keep reading them and I will keep writing them” es una mentira práctica en un guión que busca ensalzarlo.

“Stan Lee and the rise and fall of the American Comic book”, es un libro que en pos de criticar al Lee de los últimos 20 años, minimiza el impacto del autor en la vida del comic moderno.

Si bien es cierto que en la mayoría de los capítulos recuenta la vida de este gran personaje de la cultura pop de una manera directa y muy puntual, los últimos capítulos establece una dura crítica al hombre. Según el libro, la mayoría de los logros de Lee son ficticios: descarados robos a Kirby y Ditko. Según el libro, el Stan de los últimos años es un viejo frustrado, insatisfecho ante una vida que nunca le dio su gran sueño: ser algo mas que un escritor de un medio de tercera (eso si, estará muy frustrado, pero es la frustración de un tipo asquerosamente rico).

Me van a perdonar, pero es como establecer que Frank Sinatra no hizo nunca nada por si mismo. En el peor de los casos, Stan Lee dirigió el timón de una compañía durante mas de treinta años. Su estilo impactó al mundo mainstream de los comics en general como ningún autor lo ha hecho desde entonces.

No me extraña que el mismo libro señale que partir de los 70’s Marvel se volvió una copia de si mismo, en especial durante la dirección de Jim Shooter. Como si el formato de superhéroes sólo hubiera nacido y se repitiera en Marvel, como si otras compañías abordaran el género de manera original cada 5 años. Al contrario, el libro olvida señalar que durante mucho tiempo Marvel ha marcado modas y tendencias.

Sin embargo no es un mal libro: puntualmente hace un recuento no sólo del desarrollo de Marvel comics, sino que la relaciona con la industria del comic en general, desde las modas y tendencias de los años 40 y 50, pasando por la fundación del Comics Code Authority, hasta las crisis de los años 80’s y 90’s.

Este es un libro que merece ser leído al menos, para conocer oscuros detalle de la vida del autor. Y eso si, al final sacar una conclusión un poco menos tendenciosa de un adorable personaje cuyo único pecado fue aprovechar la fama y fortuna que su posición privilegiada le concedieron.

miércoles, 8 de abril de 2009

¿Y el Nintendo, apá?


Leyendo la última entrada de mi amigo Yun (http://yun-wondyfan.blogspot.com/2009/04/el-psp.html), recordé uno de mis oscuros pasajes.

A estas alturas creo que ya se habrán dado cuenta, que me encanta deshacerme de cosas a la menor provocación, característica dada por los mas de catorce cambios de casa que he sufrido; y aunque cargo con una creciente colección de comics, el resto de las cosas pueden irse al caño.

Pero además soy muy malo para eso del trueque: no sé si ya conté aquella hermosa anécdota de cuando un día llevé a mi Merman de los Masters of the Universe a la primaria, y en menos de dos horas lo había cambiado por una figura de Wolverine de Secret Wars, que se convirtió a su vez en un Transformer pirata, y por último en el imán roto de una bocina de coche. Para cuando me di cuenta que me habían timado, había pasado suficiente tiempo para que nadie me quisiera devolver alguna de las figuras.

Algo parecido le sucedió a mi Nintendo, el cual, cuando llegué al D.F. me comenzó a desesperar porque francamente siempre fui muy malito para eso de los videojuegos y teniendo relativamente poco tiempo, preferí sacrificarlo en pos de tiempo para leer, dibujar o salir con la novia.

Así que un buen día me lancé a Samborns de Manacar y ofrecí mi consola y unos 20 juegos (no creo haber tenido mas) por una cantidad irrisoria de dinero al encargado de revistas; yo recuerdo que cuando mucho fueron unos 700 u 800 pesos, pero pudo haber sido menos, porque también recuerdo que tal cantidad me la gasté en unas dos semanas comprando absolutamente todos los títulos de comics que llegaron al Samborns.

Hoy difícilmente tengo alguno de los comics que compré con lo que me dieron por mi Nintendo y eso si, de cuando en vez como ahora, se me antoja llegar a mi casa, prender una consola y perder dos horas de mi vida en el stress total de quien jamás tuvo habilidad alguna para jugar videojuegos.

lunes, 6 de abril de 2009

38 años.


Es la edad que tenía mi jefe cuando me contrató en su despacho hace unos 9 años. Quiere decir que para ese entonces, su despacho llevaba funcionando y creciendo ya hacía un buen rato.

38 años es la edad a la que un tipo llamado Stanley Martin Lieber escribió Fantastic Four No. 1, cambiando para siempre la forma de hacer comics de superhéroes.

Tengo 31. Me quedan siete años mas para alcanzar la fama y la fortuna.