miércoles, 29 de octubre de 2008

Smallville


Hace tiempo que ya entendí que todo lo que sucede en el show está totalmente fuera de continuidad respecto de los comics o incluso de las películas, de tal manera que si mañana Lois desarrolla una segunda cabeza extraterrestre por radiación de meteoritos, no me voy a desilusionar.

Ale y yo estamos viendo la temporada 6 y ya me acostumbré a ver una horny Lois que hasta ahora no ha podido consumar sus intenciones con Oliver Queen, una Lana adicta al poder, un Jimmy casi de la misma edad de Clark y un Clark que nomás no da muestra de querer ponerse los anteojos, trabajar en el Planeta y hacerla de baboso.

Se me hace mejor temporada que las 4 y 5, que fueron de pena ajena, y ayer vimos un capítulo que se va a volver uno de mis favoritos: "Hidro".

Tori Spelling, que es un higadito y tiene el peor par de implantes en la historia, actúa de Linda Lake, una reportera sin escrúpulos que tiene la cualidad de convertirse en agua (otorgada ni mas ni menos por…adivinaron, lluvia de meteoros). Gracias a dicha cualidad, se va enterando de noticias que utiliza en su columna de chismes. ¿La última? Que Lex Luthor se le propuso a Lana, y que ésta no habría dudado en dar el “sí” si fuese Clark el que se le hubiera declarado. Lois sospecha que Oliver es Green Arrow y le comenta sus temores al menos indicado: Clark. Por su parte, éste confronta a Lex, quien le revela que Lana está embarazada. ¿El encabezado de Linda para el día siguiente?: “Farmboy is an alien from outer space”. Aderezado además, con el primer e involuntario beso entre Lois y Clark.

Y todo esto justo antes del capítulo “Justice”, que introducirá al equipo mas famoso de superhéroes sobre la tierra.

Por supuesto que lo que inició pareciendo una precuela de las películas de Donner se aleja cada vez mas y comienza a parecer un “Days of our lives” con superpoderes; que existen un montón de momentos inverosímiles o suficientemente ridículos para aventar la caja del DVD por la ventana; y que ahí viene Bizarro (¿??).

Pero por lo pronto estoy disfrutando la serie y me dejo llevar por la corriente y su muy propia y absurda lógica.

viernes, 24 de octubre de 2008

Daredevil: the End.

Está historia está a punto de hacerme ganador del HC de “Elektra: Love and War” en el concurso de historias sobre la muerte de Daredevil, en el foro de Comicastle. Si quieren leer las historias de otros participantes: http://www.comicastle.com/foro/showthread.php?t=7524




LOS ULTIMOS DÍAS DEL HOMBRE SIN MIEDO.

Por Fermín Reyes



Con el tiempo, el sentido de radar de Matt comenzó a fallar.Al principio fue imperceptible, casi como cuando uno empieza a perder la vista, una dioptría a la vez. Matt se dio cuenta no en una azotea, correteando a Turk o algún criminal de poca monta, ni saltando de un edificio a otro. Se dio cuenta en la banqueta, cuando no pudo esquivar un bote de basura por no percibirlo. El bastón plegable que portaba en la mano izquierda sólo era parte de su engaño al mundo, nunca fue una necesidad y con el tiempo ni siquiera lo llevaba adelante del paso.

Aún así, como todo hombre de edad que un día se despierta con dolor en el pecho o sin poder orinar, no le dijo nada a Milla. La bella Milla. Como amaba su cuerpo. Como sentía su calor de noche, con ese tacto aumentado que el accidente le había dado. Como deseaba haberle podido dar un hijo, él estéril a causa de sabe Dios que químicos que portaba en la sangre desde los doce años.


Un día los ruidos dejaron de molestar. Ese estruendo callejero, esa mezcla de voces y claxons y maquinaria pesada y licuadoras y coches y gente gimiendo al hacer el amor y voceadores y gente que habla de todo y nada a la vez. Esos sonidos que habían sido sus compañeros desde que despertara en el hospital y que con el tiempo aprendió a apaciguar y a controlar al punto en que podía aislar el latido de un corazón de todo el bullicio de la Corte. Un día, los sonidos lo dejaron y Matt se quedó sólo. Milla aún lo molestaba que le gustaría tener la agudeza de oído de Matt para escuchar sus conversaciones con Betty Blake; pero cuando Matt dejó de contestar a sus bromas, lo supo: Matt estaba perdiendo sus sentidos especiales. Por primera vez desde que el diablo la salvara aquella tarde de ser atropellada, Milla se preocupó por su hombre. Por primera vez sintió la imperiosa necesidad de pedirle a Foggy (quien tras el retiro había abierto su propio Pub, el “Typhoid Mary”) que lo vigilara. Por primera vez además, supo que Matt no la escucharía.

Cuando realmente se preocupó, fue el día en que Matt regresó con la cara golpeada. No era la primera vez que regresaba sangrando ni con una extremidad amoratada; y las manos de Matt se habían ido deformando, aplastando los nudillos y dando paso a la artritis, pero Milla sospechaba que estas nuevas lesiones se debían a una caída. Una perdida de equilibrio en las alturas que en esta ocasión afortunadamente no había sido mortal. ¿Pero y la siguiente?

Entonces comprendió que Matt como buen pugilista, no sabía bien cuando era momento de colgar los guantes. Y tuvo que llamarle a ella.Margaret Grace Murdock tenía una claridad de pensamiento poco común en personas de su edad. Se sentía mejor incluso que cuando era joven, cosa que se lo atribuía a una vida que si bien había tenido las complicaciones que sufre cualquier ser humano, había sido en general feliz. Su reencuentro con su hijo, hacía unos treinta años, le había además permitido tener lo mejor de dos mundos, estar desposada con Cristo pero sentir el orgullo de ser madre.A decir verdad, la llamada de Milla le sorprendió. Siempre vio a su hijo como el Superman de Hell’s Kitchen. Un hombre que había caído de la gracia y renacido. Aún así, la siguiente visita de Matt, le demostró que Milla había dicho la verdad. Y con la claridad de pensamiento que tenía lo supo: la hermana Margaret enterraría a su hijo. No tuvo el valor o no quiso decirle nada a Matt. Sabía que en todo caso él no la escucharía y no quería que en la que podría ser la última visita terminaran disgustados. Al momento de despedirse, Margaret le dio la bendición. No se necesitaba tener sentidos aumentados para percibir que la voz de Maggie se quebraba a mitad de la persignada, pero Matt estaba absorto en sus problemas y nunca lo notó.

Realmente fue Natasha quien lo convenció. Y de la única manera posible en que Matt entendería. En una azotea, Natasha esperó a que Matt apareciera enfundado en el traje rojo sangre que Karen había sugerido a inicios de su carrera; y ahí lo emboscó. Tristemente, Matt sólo supo que se trataba de Natasha al sentir sus golpes, pues conocía a la perfección los movimientos de la espía. Pero fue una pelea para nada pareja. Los sentidos de Daredevil se habían apagado por completo. Derrotado en el ring. Los pecados del padre revisitados en el hijo.Esa noche Matt regresó a la casa golpeado en su orgullo. Abrazó a su esposa y colgó el disfraz.

Al día siguiente, Matt visitó a su amigo Foggy en el pub. Se bebió una sola Guinness, mientras Foggy le comentaba que ya nadie recordaba a la Typhoid Mary original, “aquella que contaminó a cuarenta personas con tifoidea”; y luego caminó las cuatro cuadras que separaban el “Typhoid Mary” del “Battling Jack Murdock”. Los asistentes al gimnasio lo saludaron alegremente, este hombre era una leyenda: para el resto del mundo la identidad de Daredevil era del todo desconocida, gracias a las maquinaciones de la desaparecida Vanessa Fisk. Pero en el barrio localizado entre las calles 34 y 59 de Manhattan, la gente sabía. Simplemente lo sabían, incluso algunos se congratulaban de haberlo descubierto antes que the Globe, antes incluso que el propio Kingpin o Ben Urich. Respetaban y amaban a este hombre, que había hecho por ellos más de lo que la gente podía imaginar. Murdock caminó hasta la oficina de Melvin Potter y le dijo, “es tiempo”.

La idea había venido una noche al regresar a casa. Daredevil había sido el destructor del crimen durante años y a base de repetir sus hazañas logró limpiar la zona. Pero no duraría si él se ausentaba. Era necesario que otros siguieran su ejemplo. Para que nadie más tuviera que padecer la muerte de sus seres queridos, él, que si lo había sufrido en carne propia dejaría un legado. Y a partir de esa noche comenzó a evangelizar. Si los jóvenes se volvían pandilleros como los Wildboys o consumían drogas por la emoción o la adrenalina, él enfocaría dichas inquietudes creando su propia iglesia: una red de jóvenes vestidos, no tan estrafalariamente como él, pero siguiendo el mismo credo del vigilante, organizados en nueve bandos, nueve círculos para cuidar el Infierno. Los Devils eran de día dependientes de tienda, mensajeros, despachadores de Starbucks, pero al caer la noche rondaban los callejones, las escaleras de incendio, las azotehuelas, los edificios abandonados. Ante todo previniendo el crimen, pero también dando comida a los desamparados y buscándole albergue a los descobijados. Esta era la gran obra de Matt, su legado para la Cocina.

Matt nunca había sido tan precavido o tan insensible como para anticiparse a escoger a un sucesor. Esa carga no debía de ser heredada, sino asumida consciente y voluntariamente por un adulto. No por un niño inimputable, sino por alguien que pudiera responsabilizarse de sus actos, pues a pesar que la policía hacia tiempo había aceptado la ayuda de los Devils, en papel, en derecho positivo, hacer justicia por propia mano seguía siendo un hecho delictivo. El primer acto de ese sucesor sería combatir a Matt. Hacerlo caer, pues a pesar de que sus sentidos especiales se habían extinguido, Matt seguía teniendo el entrenamiento, la dureza y habilidad para ser considerado un arma letal en 50 Estados.

Melvin reunió a sus Devils y no hubo mucho que explicar. Armado sólo con su bastón, Matt se enfrentó a cada uno de sus oponentes. Uno por uno fueron cayendo a manos del experimentado héroe. Nadie era capaz de igualar a su maestro. El último Devil dio un paso al frente. Matt lo conocía tan bien, como para saber que era igual de capaz de triunfar sobre él como cualquiera de los demás alumnos. Pero le gustaba la idea de que fuera éste su sucesor, alguien con quien compartía algo de historia: el antaño Fatboy, Butch. Butch sabía exactamente lo que se necesitaba para hacer caer a Matt. Esperó a que Matt se defendiese en dos ocasiones de sus rápidos golpes y cuando el viejo estaba listo para contraatacar, Butch lo jaló del kimono de seda. Matt cayó de bruces, derrotado de la única manera en que había perdido siempre una pelea: con su propia fuerza. Elektra lo sabía y lo sabía Bullseye. El diablo sólo cae si es por sus propios actos. Sonriente, Matt se levantó. El símbolo no se había perdido. Hell’s Kitchen tendría su Daredevil.

Al año siguiente Matt descubrió la razón de haber perdido sus sentidos especiales: le diagnosticaron Parkinson. Maggie, que no había visto morir a su hijo aquella vez, falleció en el invierno, víctima de una neumonía que los oscuros y húmedos pasillos del convento le provocaron. Milla estuvo con Matt hasta sus últimos días. Milla, la hermosa Milla. La leal, la fiel, la que había sentido atracción por el enmascarado pero se había enamorado del hombre. Foggy pasaba al mediodía, antes de abrir el pub, a saludar a su amigo. Luke y Jessica lo visitaron un par de veces, cuando viajaban desde Chicago a Nueva York, pues a Luke le gustaba charlar con él de “los buenos tiempos”.

Un 17 de marzo, en la cama que durante años compartiera con su esposa, Matthew Michael Murdock cerró los ojos y se fue como vivió: sin miedo.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Mauricio

En 1986, en pleno fervor futbolístico llegué a vivir a León Guanajuato y entré al cuarto año de primaria de La Salle Andrade. Un año después, en quinto, conocí a Mauricio Ramírez. Un par de años antes, tras una riña en la escuela, mis papás decidieron que las historietas eran muy peligrosas en mi educación, ya que inducía a la violencia (todo eso sin haber leído a Wertham). Así que impotente, vi como mi colección completa de Asombrosos Hombre Araña e Hijos del Santo se iban a la basura. En ese momento decidí que nunca mas leería un comic y que existían mejores pasatiempos (no logro recordar cuales).

Tal vez nunca me hubiera llevado con Mauricio, a no ser porque un día, a media clase, sacó de su mochila la reimpresión en español que corresponde al Amazing Spiderman 296 (una portada de John Byrne en donde aparece Doc Ock aterrorizado ante la imagen de una araña gigante), y preguntó a los 4 vientos si alguien sabía algo del Doctor Pulpo. Evidentemente contesté que yo, y procedí a contarle todo lo que sabía del personaje.


A partir de ahí nos volvimos inseparables. Yo, que aún tenía sobre mi el castigo de mis padres, seguía gracias a Mauricio las “nuevas” (recuerden que el Asombroso Hombre Araña cambió de formato en esos años) aventuras de Spidey y no regresé a coleccionar, sino hasta ese número en donde Mary Jane es acosada por un asesino de modelos (Otro compañero, cuyo nombre he olvidado por completo traería a la mesa “Año Dos”, esa historia de Batman que en esa época se nos hizo la hostia).

No recuerdo de quien fue idea, (porque yo ya hacía mis propios comics) pero un buen día Mauricio y yo comenzamos a dibujar nuestras historietas, tumbados en el baño de la escuela (que era de esos abiertos al patio, sólo separado por un muro) utilizando yo a Spidey y X-Men principalmente y él a Batman (luego nos extendimos a dibujar Garfield, Ghostbusters, GI Joe y no recuerdo que mas).

Nuestros dibujos, sobra decirlo, eran bastante rudimentarios, directos de la pluma negra que utilizábamos en la escuela y coloreábamos ya sea con plumones, o con plumas de otros colores (rojo, azul y verde). Durante esa época desarrollé al Láser cuya gracia era que lo coloreaba con marca textos amarillo.

Mauricio también tenía la colección mas impresionante de SuperPowers que he visto en vivo jamás, incluyendo personajes que nunca había visto, como Brainiac. Era increíble ir a su casa nada mas a admirar juguetes que en el México pre globalización de esos años era imposible soñar (además, debo confesar que su hermana Valeria, que entonces iba en secundaria, fue uno de mis primeros amores platónicos).

Pronto nos hicimos fama: en la escuela sólo habían dos tipos que sabían de comics, Mauricio y yo (eran tiempos mas sencillos, esto fue antes de las películas y de la muerte de Superman y todos esos eventos que hicieron a las masas aspirar a saber de comics).

También incluimos en nuestras historias a personajes de Nintendo: Striker aparecía junto a Spiderman y Bionic Commando tenía su propia historia (ojo: esto es antes de Marvel Vs. Capcom, así que nosotros lo pensamos primero XD).

En un viaje a Estados Unidos, Mauricio se enteró antes que nadie en México, que existiría una película de Batman. Las siguientes vacaciones, llegó con la colección completa de tarjetas de la película y un Batmovil réplica que al día de hoy conservo (las tarjetas las heredé, pero ya no las tengo)

Mauricio, su amigo Luis Angel Chico y un servidor fuimos al estreno de Batman de Tim Burton. Ya para entonces sabíamos un montón de cosas de la película y hacíamos conjeturas acomodando los pedazos sobre la historia que gracias a las tarjetas y a la memorabilia de esas épocas (plumas, folders para Trapper Keeper con la imagen de Keaton frente al Batimobil, etc.), conocíamos.


Un día mi padre nos informó que nos mudábamos. Lo transferían de ciudad y nuestro nuevo destino era el DF. Tres años habían pasado y la amistad con Mauricio era ya una hermandad, forjada a partir de esas complicidades que surgen de perder el tiempo juntos. Así que la noticia fue terrible. Un día antes de partir fui a su casa. Hicimos nuestro último comic: Spiderman Vs. Striker, en formato Media Carta (que se nos hacía enorme), en una historia que yo iniciaba y él terminaba en la segunda parte del comic. Por primera vez usamos lápiz y escuadras para las viñetas. Yo me quedé con el original y confieso con pesar que se perdió hace años, tal vez en alguna de nuestras mudanzas o en alguno de esos arranques de adolescencia, cuando sientes que has “madurado” tanto, que no necesitas nada de tu pasado.

La última vez que vi a Mauricio fue al año siguiente. En un viaje a León, para arreglar unas cosas, mis padres me llevaron a su casa. Ambos estábamos en secundaria y recuerdo que le llevé el New Mutants 99, ese con Sunspot dejando al grupo, y le dije que Liefeld era mejor que McFarlane (a quien idolatrábamos). Él me enseñó un dibujo que estaba haciendo de Spiderman para la escuela con una técnica novedosa (no recuerdo cual). Y nos despedimos prometiendo volver a vernos y no olvidar…

Pero el tiempo pasó y es evidente que la vida nos llevó por otros senderos y hoy 18 años después, sigo recordando a ese amigo gracias al cual coleccionar tiene sentido y a quien siempre he dedicado todos estos años de fanatismo.

jueves, 16 de octubre de 2008

Sexo, ¿pueden hacerlo estos dos?


Sé que se me va a freír el cerebro por pensar estas cosas, pero por eso precisamente creé este blog, para sacar de mi sistema todas esas disertaciones que sólo me importan a mí (creo que es lo que sucede cuando un Marvelita entra en contacto prolongado con Johnny DC: el tío Stanley nos enseñó a preguntar cómo funciona, aunque a veces la explicación sea mas ridícula que el resultado).

Desde que vi Mallrats y a lo largo de los años he escuchado que Superman no puede tener sexo con una terrícola, pues sus poderes de invulnerabilidad y superfuerza harían de su pareja una víctima. Cuando Siegel y Shuster crearon al personaje, establecieron que era un alienígena, pero, siendo los poderes de su creación mucho más limitados, dudo que hayan pretendido asexuar al personaje (sobretodo conociendo las “proyecciones” de ambos en Clark).

Los filmes de Donner parecen no ayudar mucho: la única ocasión que Suerman y Lois parecen haber hecho el amor, Clark se ha despojado de sus poderes y es un humano normal. En esa tradición sigue Smallville: Lana y Clark hacen el amor por primera y única vez cuando el ha perdido su invulnerabilidad. En ese sentido, Larry Niven señala: “The problem is this. Electroencephalograms taken of men and women during sexual intercourse show that orgasm resembles "a kind of pleasurable epileptic attack." One loses control over one's muscles.
Superman has been known to leave his fingerprints in steel and in hardened concrete, accidentally. What would he do to the woman in his arms during what amounts to an epileptic fit?


No recuerdo que DC, siendo lo tradicionalistas que son, haya tocado el punto en ninguna historia, ni siquiera en the Wedding Album. Kurt Busiek y Geoff Johns tocan veladamente el tema, uno en una sugerente celebración del matrimonio, durante “Camelot Falls” (punto para las relaciones sexuales), y otro señalando que Lois no puede tener un hijo natural de Clark, durante “last son of Krypton” (tache para las relaciones sexuales).

El punto es que por muchas razones, tal concepción me parece errónea. Si bien es cierto que durante los 50’s y 60’s en que el público meta eran los niños y dominaba el Comics Code, una Lana y Lois asexuadas y un Superman casto no eran mal vistos. Pero la caja de Pandora se abrió, cuando en los 90's DC decidió casar a la pareja mas famosa del mundo de la historieta. La pregunta que no tomaron en cuenta fue el ¿porque? o mejor dicho ¿para que?

Al menos desde el revamp de Byrne, Lois es una mujer tremendamente sexy y difícil de complacer: nunca ha sido la número dos, y si emprende una competencia interminable por casarse con Superman (como ella misma lo bautiza, tal vez con la ilusión de haber encontrado al humano perfecto para ella), es entre otras cosas, para cumplir a cabalidad los fines del matrimonio (lo contrario terminará por darles una relación ala Bitter Moon, con un tercero satisfaciendo los instintos de Lois). Y si Superman sospecha que una humana es poco adecuada para estar con él, difícilmente se habría enamorado de Lois (sé lo que me van a argumentar, pero entonces, Lois se convierte en lo que Ursa ha dicho: una mascota. No una igual con quien compartir la vida).

Tampoco creo que la única salida que le quede a éste par sea debilitar a Clark: si Lois lo ama, no soportará estarlo envenenando con Kriptonita o de otra forma hacerlo perder sus poderes.

Pero la principal razón por la cual considero factible la relación, es que Clark ha demostrado poder realizar todo tipo de contacto humano sin lastimar ni dañar a nadie: desde abrazar a sus padres (con lo cual demuestra que si está necesitado de contacto humano), bajar al proverbial gatito del árbol, hasta besar a Lois o jugar Football. Clark ha dominado el arte de la delicadeza, lo cual manifiesta que su sentido del tacto funciona igual (o mejor) que un humano normal (de igual manera, me parece ilógico que Superman no necesite comer, ir al baño o dormir: son funciones biológicas elementales y él kriptoniano o no, es un ser vivo).

Por esa razón, me parece más lógico y coherente, que el matrimonio Kent viva lo que cualquier pareja de casados, incluso con éste tipo de muestras de afecto (que no necesariamente implica que puedan procrear, a fin de cuentas, sí se trata de una relación inter-especies ). Ojalá algún día se conteste el enigma.

martes, 14 de octubre de 2008

Early Scrooge II

Llevo dos días con fiebre, tos y dolor de garganta. El antibiótico ya me está destrozando la panza y tuve que dormir en el cuarto de tele para no pasarle a Vatatina (que ya está en tratamiento homeopático por la tos) mis bichos. Lo único bueno es que me tomé el día. Así no puedo trabajar; y por fin leeré esas 10 páginas de Nightshadow intentando razonar con su ferviente admirador (es mucha la tentación de responder, ¿verdad?).

Y luego porque odio ésta temporada.

lunes, 13 de octubre de 2008

Embrace change.



OK, Secret Invasion empezó prometiendo mucho y como todos los globos que Bendis lanza, número tras número se fue desinflando para dar paso a otro fiasco a lo Secret War o House of M.

Pero la campaña de “Embrace Change” se me hace una de las formas mas interesantes y divertidas de promover un comic o como es el caso, una línea de comics.

Me gustaría mantener un poster de la imagen arriba reproducida, pegarlo al coche o a la casa y hacer una especie de proselitismo (que se entiende mejor con la cantidad de propaganda que el electorado norteamericano pega en sus casas y automóviles para apoyar a sus candidatos).

Relacionado a tal campaña apareció el siguiente comercial:


Que según el análisis que se realiza aquí: http://www.comicbookbin.com/Embrace_Change_Campaign001.html no fue nada efectivo (estoy de acuerdo que el dominio anunciado debió direccionar a una página de internet que siguiera la broma, como sucede en este momento, no a Marvel.com y que sólo los fans van a entender de que carajos se trata).

Anticipo la calidad de las futuras historias, metidas de nuevo con calzador entre otras cosas como Inferno II, pero la publicidad, lo que se dice la publicidad, me gusta y mucho.

viernes, 10 de octubre de 2008

The Marvel Vault.

Con motivo del lanzamiento de The DC Vault, mi reseña sobre su contraparte, the Marvel Vault.



Es 1965, estoy en mi cuarto, en casa, metiendo un dólar en un sobre y enviándolo a la dirección que aparece en la revista, junto con una extensa carta en donde planteo que Dr. Doom es una verdadera pesadilla y que ojalá Ben Grimm le de por fin su merecido. El dólar es para mi inclusión como miembro de la Merry Marvel Marching Society.Esperen... eso nunca sucedió. No si tengo 30 años, recién cumplidos y vivo en México. Estoy confundido.

Es 1990. Estoy en el salón del taller de dibujo técnico de la secundaria Simón Bolivar en el Distrito Federal (si, esto si parece haber pasado), intercambiando con un compañero Marvel Cards. Como puedo me apodero de la tarjeta de Stan Lee (c. 161) y de Spiderman presents: Magneto (c.156). Mi memoria salta a...1995, Karina, mi novia de esa época y yo nos hemos volado la clase y vamos a Samborns de Galerías Insurgentes a desayunar. He dejado de comprar comics de Marvel desde que Image surgió, sin embargo, en los revisteros me encuentro el Amazing Spiderman No. 399, la segunda parte de un arc llamado "Smoke and mirrors". Según escuché en el Comiquest del lunes, una historia muy importante le está sucediendo al araña: algo llamado la Saga del Clon. Busco en los estantes y me topo con la primera parte. Sin dudarlo, las compro de inmediato. Convenzo a Karina de compartir una sola orden de molletes, y aderezarlo con Viceroy lights y una taza de café.

En 1973, Steve Gerber crea Howard the Duck. 35 años después leo en el foro de Comicastle que Gerber murió.

Es 1987. Vivo con mis papás en León Guanajuato. Estudio el quinto grado de primaria en La Salle Andrade de las calles Roma y Estocolmo. Compro mis historietas en un puesto de periódicos junto al Panteón Taurino, que huele a la asquerosa sopa donde el dependiente remoja las tortillas que se lleva a la boca. O en la Comercial Mexicana. Un día me topo con una revista que trae en la portada a un grupo llamado “Los Hombres X”. En sus primeras páginas, una mujer trata de guiar un avión en su loca caída desde el espacio. Muere al caer al río y renace de entre las cenizas. Por supuesto que quiero saber absolutamente todo de ella.

En algún lugar de 1964 alguien recibe una tarjeta navideña con Ben Grim en la portada.

En el año 2000, Ana, mi novia de esa época y yo salimos un viernes después de las clases de Derecho en la Universidad La Salle y vamos a Cinemex Manacar a ver X Men . Un apagón nos arruina la batalla entre Wolverine y Sabretooth encima de la estatua. Aún así, intuyo que una nueva era comienza para los fans de comics.

En 1967, Flo Steinberg se prepara para recibir otro grupo de fans en las oficinas de Marvel Comics en Nueva York.

En algún día de 2008. Ale, mi esposa se fue con Valentina a Cuernavaca y llego a una casa vacía. Demasiado cansado para hacerme de cenar, y demasiado hambriento para dormirme. Abro mi copia de ”Marvel Vault” de Roy Thomas y Peter Sanderson, y paso las frágiles hojas, mientras saco de las micas sus tesoros y recuerdo todo esto.

Estoy en casa.

jueves, 9 de octubre de 2008

Imagen, luego historia.


En 1990, Marvel Comics estaba dominado por los artistas mas “cool” del mercado: gracias a Jim Lee, la Rogue que conocí no era muchacha frágil y poco agraciada de Paul Smith, sino una despampanante morena que se paseaba en un sugerente bikini hecho de retazos de su traje por la Savage Land. Gracias a Rob Liefeld, los New Mutants parecían ahora una secuela de Terminator (por un comentario de Yun, me enteré por fin de que quien co-ploteaba esos números era Louise Simonson). Spiderman combatía a Hobgoblin con la ayuda de Ghost Rider; Erik Larsen dibujaba a Mary Jane en baby doll. Puros personajes cool, dibujados de manera cool.

Mientras tanto la Distinguida Competencia parecía dormida en sus laureles y tenía a Bob McLeod (que dibuja increíble, pero vamos, le pusieron pésimas tintas en esos años), Dan Jurgens y Jim Aparo. Todos, expertos en anatomía, secuencia y cadencia, pero que no eran capaces de dibujar chicas sexys en lencería, ni calaveras flameantes ni pin ups en cada viñeta.

Entonces vino el acabose: Todd McFarlane dejaba para siempre Spiderman (no saben lo que sintió mi pobrecillo corazón adolescente), Rob Liefeld era sustituido por Dan Panosian, quien parecía saber un poco más de anatomía, pero que siempre estuvo condenado a repetir el estilo del californiano. Jim Lee era reemplazado dos números por Art Thibert y luego desaparecía del mapa. En un par de meses, Marvel se quedó con las tramas huecas que estos genios habían concebido, pero sin la adrenalina visual de los mismos.

En mi desconcierto busqué sustitutos, pero Mark Bagley dibujaba espantoso, Steve Epting, era muy bueno, pero tenía un estilo muy similar a DC (bo-ring!) y las caras de Paul Ryan a la fecha no me gustan.

Entonces leí en un “Comics Scene” la gloria: Todd McFarlane y Rob Liefeld regresaban en su propia compañía, haciendo sus propios personajes. Yo no sabía nada de mercados directos y newstands y los siguientes meses estuve monitoreando Samborns a ver para cuando aparecía el número uno de Spawn y las aventuras de Youngblood, que jamás llegaron (recuerdo que años después fueron reimpresos para ese mercado, en papel mas delgado y a un precio menor).

Como pude, me hice de Spawn #1. Y aquello era la gloria: no era Spiderman, ni Batman, era una amalgama que sabía a ambos, pero en hiper cool: personaje oscuro, deforme, con pasado misterioso y sin el código moral de los aburridos superhéroes tradicionales. Claro que Marvel y DC producían artículos cool: “Batman Vs Predator” dibujado por un tal Adam Kubert era una maravilla, pero la hostia seguía siendo Image Comics.

Después vino la burbuja especulativa, los imitadores de los estilos Image, la muerte de Superman y demás azotes de esos años.

Corte al día de ayer en donde me encuentro sacando cosas de mi mueble, intentando hacerle espacio al “DC Vault” que compré, con pedazos de historia de esa compañía no tan cool. Saco los aproximadamente 7 números de Pitt que compré antes de aburrirme de la espera que la hueva de Dale Keown provocó, y comienzo a leerlos sin ningún orden en particular. Ahí está de nuevo: personaje oscuro, deforme, con pasado misterioso y sin el código moral de los aburridos superhéroes tradicionales. Recuerdo hace unas semanas cuando leí the Maxx de Sam Kieth, que presenta a un personaje oscuro, deforme, con pasado misterioso y sin el código moral de los aburridos superhéroes tradicionales y recuerdo todavía a the Savage Dragon de Erik Larsen, que inició como un personaje oscuro, deforme, con pasado misterioso y sin el código moral de los aburridos superhéroes tradicionales.

Noto que ese era realmente el estilo Image: nadie sabía exactamente quienes o que eran sus diseños, pero ya desde el número uno vendían relojes (Pitt), audio casettes (Maxx) y otros artículos que hoy han de estar en el botadero de basura mas grande que una compañía de comics haya fomentado. Me parecía cool, como en esos años nos parecía a todos cool Wolverine (un personaje oscuro, deforme, con pasado misterioso y sin el código moral de los aburridos superhéroes tradicionales, que NO era Image).

En 1996 entré a la Universidad y en mi afán pseudo intelectual leí un comic que cambió mi percepción del medio para siempre: Sandman de Neil Gaiman. Ya para ese entonces, mi afición a títulos de Image había disminuido a Spawn, el cual terminé votando tras el número 100; y comencé a valorar al comic no por las impresionantes portadas metálicas o los dibujos hiperkinéticos o el collectible item que podría significar un número 1; sino por su historia.


Ahora me fijo mas en el nombre del escritor, antes que del dibujante. Eso es lo único que le debo a Sandman.

martes, 7 de octubre de 2008

Aika!

Según el cliente, así se ven los dueños del changarro que vamos a ir a inspeccionar mañana. En una fábrica cerrada al público. Localizada en un camino en despoblado.

Si no regreso venguen mi muerte.

Se ven.

lunes, 6 de octubre de 2008

Viviendo en Zur-en-arrh.


Batman para mi es el antihéroe de Year One de Miller. Un tipo duro entrenado en las disciplinas mas importantes, lo que hace que, a pesar de no tener poderes, sea un miembro fundamental de la JLA. Por eso es que para mi, las historias pre crisis de Batman simplemente no pasaron.

Las historias de la golden age han sido reimaginadas en su mayoría, integrando elementos que las originales no tuvieron, como la Baticueva, y en su mayoría están mejor producidas y contadas. La silver age fue tan abrumadoramente estúpida, que simplemente no funciona para mi personaje favorito de DC. Y los setentas son demasiado existenciales y Bruce Wayne era insufrible. Por eso es que en mi cabeza, DC y en especial Batman surgió por generación espontánea en 1986, tras la crisis de crisis.

Grant Morrison sin embargo tiene otra idea. Si han escuchado que éste tipo es la última Coca Cola en el desierto, es porque así es.

Este escritor llena sus historias de referencias, simbolismos y leyes quánticas. No da paso sin huarache y hay veces que las frases mas elementales retumban en el universo una y otra vez. Considero que un buen escritor es capaz de ver la fotografía completa antes de siquiera escribir el primer número y Morrison es de esos: ya desde 52 empezó a hilar la compleja telaraña que es su run en Batman y que llega a su (¿primer?) climax en Batman R.I.P.

La tarea de Morrison ha sido explicar setenta años de historias de Batman en poco mas de veinte números, y hacerlo de forma en que uno quiera salir corriendo a atiborrarse de comics de la Silver Age encontrándole la lógica a historias que en principio no las tenían y que estaban pensadas para un público infantil; algo diametralmente opuesto a Batman R.I.P., Black Glove y a todas las escenas que se han vuelto parte de mis pesadillas y que me llevan a pensar que si no fuera por el run de Brubaker en el Captain America, Batman es lo mejor que leeré esta década.

El encapuchado no se ha vuelto mas cursi ni ha regresado a lo campy. Por el contrario es, gracias a Grant, un personaje mas rico, con una psique mas completa y parece mentira, con bagaje que no desperdicia ninguna época, sino que las integra de manera perfecta.

Tour of the Universe


Es el nombre del nuevo Tour de Depeche Mode que arrancará tentativamente el 10 de mayo de 2009 en Tel Aviv. Al parecer aún no existe nombre para el nuevo álbum, pero si siguen la tradición de Exciter, Ultra o Violator, será algo así como “Universal”.

Depeche Mode es mi banda de rock (si señores, de ROCK) favorita. Aunque el grupo jamás se ha podido recuperar de la salida de Alan Wilder, quien fue uno de los cerebros tras el sonido de “Violator” y “Songs of Faith and Devotion” (el otro fue su productor, Flood), “Playing the Angel” es un disco que demuestra que aunque ya veteranos, todavía tienen mucho que ofrecer.

Y nada mas ver la energía de Dave en el escenario vale el boleto al concierto. Larga vida a los reyes del Synth rock.

jueves, 2 de octubre de 2008

Early Scrooge.

Una de las terribles desventajas de vivir en el D.F. y ser alérgico, es lo mal que me la paso en el invierno. El invierno aquí es terrible, porque resulta que hay mucho sol, por lo que lugares como el coche y mi oficina son calientes calientes, pero el aire es frío y seco y arrastra polvo y toda la porquería con la que los capitalinos contaminamos el ambiente. Desde el domingo, ese clima ya llegó y amenaza con quedarse.

Vatatina que al parecer es igual de alérgica que el papá, está a punto de recaer en su gripita y yo ya empecé a sentir esa sensación de “no respiro, no respiro y no respiro” que me va a durar de aquí a más o menos mediados de marzo del año que entra.

Hay varias razones por las que odio la temporada navideña. Vivir este clima de porquería es una de ellas.