martes, 26 de agosto de 2008

Mi tormentosa relación con Superman


No se si a todo mundo le pasa, sospecho que si, pero una buena película de superhéroes me provoca salir corriendo a leer todo lo que puedo del personaje en cuestión. Con DK sin embargo, no sólo releí el run de Morrison, Batman Hush y Dark Knight Returns, sino que por una extraña síntesis acabé leyendo sagas de Superman.

Superman es el primer personaje de comics que conocí de niño. Y el primer recuerdo concreto es un número de la editorial mexicana Novaro donde salía la Justice League enfrentándose a lo que ahora reconozco como Darkseid y los New Gods. Recuerdo claramente que salía la Wonder Woman setentera, que todavía usaba tacones y me hacía suspirar como Linda Carter, Mister Miracle y una página en particular donde Superman lanzaba rayos por los ojos de un color rojizo que me llamaron poderosamente la atención. No se si fue de ese comic que arranqué la portada y la pegué en la cómoda de mi cuarto, pero mucho tiempo tuve a Superman en posición de vuelo frente a mi cama.

Superman the Movie fue estrenada el año que nací, por lo que sólo la vi en televisión abierta muchos años después. Fue Superman II la que vi en el cine, y mi memoria dice que fueron varias veces, porque tuve muy fresco por años varias escenas: el niño que cae en las cataratas, el Clark debilucho que es bronqueado en un merendero, Superman llevando una bandera a una reconstruida Casa Blanca. Tuve un disfraz de Superman y un Superman de cartón que era una foto de Cristopher Reeves al cual le habían puesto alambres en donde debería estar articulado (estos monigotes eran muy populares en esa época, recuerdo que existía otro de Darth Vader). Cabe señalar que fui uno de los niños que vio en el cine a Supergirl y soñó varias noches con Helen Slater.

Entonces conocí a Spiderman. Editorial Novaro dejó de publicar a Superman, y gracias a las caricaturas de los Superamigos crecí convencido de que Superman y los personajes DC en general eran no sólo ridículos, sino para niñitos de prematernal.

Luego llegó John Byrne, nos dio Man of Steel, que en México publicó Editorial Vid y aunque volví a comprarlo, no por gusto sino porque como muchos fans en México, me resignaba a comprar los tres títulos que aparecían y que estaban disponibles antes de que la globalización nos alcanzara (El Asombroso Hombre Araña, Batman y Superman); y veía la serie de Superboy, con villanos como Mxyzptlk, nunca dejé de sentir que el personaje era tedioso, sus villanos estúpidos y toda la idea de la identidad era lo mas zonzo que podía ocurrírsele a alguien. Series como Lois & Clark: the New Adventures of Superman no hicieron sino reforzar esa idea.

Creo que el sentimiento fue universal, porque hacia 1992, DC comics decidió hacer algo que a muchos tomó por sorpresa: anunciar la muerte de Superman. Si uno lleva un ratito en este medio, este tipo de anuncios se reciben con un bostezo y una mirada de resignación. Pero en el resto de los mortales fue conmoción y que bueno porque gracias a dicho evento los comics entraron de lleno a México y empresarios como David Noriega pudieron salir de un pequeño puesto en un tianguis, a una cadena de tiendas como Comicastle.

Si eras adolescente en 1992-1993, era casi un hecho que estabas coleccionando comics y/o tarjetas de dos cosas en particular: Spawn y la Muerte de Superman. Yo seguía con emociones encontradas frente a DC, por lo que si bien compre y leí la muerte de Superman, sólo leí las secuelas “World without a superman” y “Reign of Supermen” gracias a compañeros de mi salón que andaban día y noche presumiendo sus reimpresiones en español y augurando que en dos años valdrían el doble. Así pasé mis últimos años de secundaria y primeros de prepa: leyendo a Superman en clase.

De ahí siguió la Boda, la muerte de Clark Kent, los Supermanes eléctricos, y otras historias que pretendieron mantener el interés en el personaje y en los para entonces cinco títulos que existían: (Superman in) Action comics, Superman, Adventures of Superman, Superman: Man of steel y Superman Man of Tomorrow. Yo andaba en la universidad, leyendo Sandman de Neil Gaiman y todos los libros que debí leer en mi pre-adolescencia y no hice, como Cien Años de Soledad y el Tambor de hojalata y lo que menos me importaba era un personaje que además de todo ya había muerto (y pro tanto, razonaba yo ya me habían contado el final de la película). Ocasionalmente ojeaba en el Samborns algún número suelto y me encontraba con que Metrópolis era ahora una ciudad futurista, en contraposición a la oscura y decadente Gotham post Burton.

En primavera de 2000, comencé a trabajar en el despacho que me encuentro y en Semana Santa viaje con mis padres a Nueva York. En Midtown comics me encontré con una portada donde Superman está enfrentando al Parásito, dibujada por Ed McGuinness. No sé si fue la magia de estar en la verdadera Metrópolis, o el estilo “clásico” de McGuiness (para mi su Superman nunca ha estado alejado de las caricaturas de los Fleischer), pero Superman me interesó por primera vez en muchos años.

Al año siguiente apareció Our Worlds at War, una historia en donde el presidente de los Estados Unidos, entonces Lex Luthor, es informado de que la tierra va a ser atacada y que una guerra se avecina, Topeka Kansas es destruido en un ataque alienígena. En septiembre la realidad supera a la ficción, y dos aviones se estrellan en las torres gemelas. Al día de hoy se discute si la Casa blanca estaba o no informada del ataque.

En 2004, haciendo un internship en un despacho de abogados en Washington, paso todos los días por la tienda local de comics en Georgetown. El evento del verano en DC se llama “Identity Crisis”, el encargado de local me ofrece los dos primeros números “it’s a fine Reading” me dice. Un día enciendo Univisión, y están transmitiendo Superman II. Con comerciales, con el doblaje original cuya banda sonora apenas se entiende, me reencuentro con las películas. En la tienda del National Museum of American History del Smithsonian, me topo con el DVD de las caricaturas de los Fleischer y me lo llevo de inmediato: el amor por Superman ha regresado.

Resta decir que gracias a Identity Crisis, historia que considero la marvelización de DC, mis prejuicios hacia los personajes de dicha compañía concluyeron, y ya para Infinity Crisis había leído un montón de historias que me salté en los años anteriores (Batman es el único personaje que siempre leí de buena gana). Que Superman Returns y Smallville me parecen dignas sucesoras de Superman I y II y que los runs de Johns y Busiek en Action y Superman respectivamente me parecen lo mejor que le pudo pasar al personaje. Hoy en día creo que Superman es no sólo el arquetipo de héroe (siempre lo supe), sino uno de los personajes mas interesantes del arte secuencial.

Me retiro a leer alguna otra colección del hombre del mañana. A ver que me encuentro en mi bibilioteca.

jueves, 7 de agosto de 2008

De cánones, danglers y la continuidad selectiva.

Continuidad selectiva

El término es utilizado para designar lo que editores y escritores consideran es la “historia” de cierto personaje de historieta en un momento determinado, lo que fija su status actual. Pues resulta ser que si usted pensaba que el origen y las batallas protagonizadas por el Superman que existía en 1994 son las mismas que el Superman de hoy en día, resulta que no. Que muchas cosas han quedado fuera. Para dar un ejemplo concreto, en la muerte de Superman, vemos a una Supergirl que no es Kara Zor-El, la Supergirl actual, sino una creación en laboratorio denominada Matrix. Gracias a la Continuidad selectiva, Superman si murió (es una historia muy importante para deshacerla así como así), pero esta Matrix nunca existió y por lo tanto no habría participado en dicha historia.

En pocas palabras, los editores y escritores se “hacen el loco”. El ejemplo mas actual es lo que se conoce como el “Brand New Day”, de Spiderman, en donde resulta que Peter Parker jamás estuvo casado con Mary Jane, matrimonio que se dio por ahí de 1987 y que por lo tanto representa 20 años de historias con el personaje en estado marital. Si de golpe Peter nunca estuvo casado, entonces la realidad de esas historias se altera: las escenas de una impaciente MJ esperando en casa a Peter en Fearful Symmetry o en Torment nunca existieron. Peter no habría vivido en las Torres Bedford al lado de su amada ni esta habría sido secuestrada por Jonnathon Caesar (o de haber sido secuestrada, la historia habría sido totalmente distinta). Sencillo, ¿no?

La continuidad selectiva puede o no afectar a lo que se conoce como canon: el conjunto de elementos o historias consideradas “oficiales”, respecto de cierto personaje. Por ejemplo, durante mucho tiempo fue canon que el asesino de los padres de Bruce Wayne se llamaba Joe Chill, hasta que hace algunos años, se introdujo la idea de que el asesino había sido John Corben, mejor conocido por ser el supervillano Metallo, por lo que todas las historias que se centraron en Joe Chill dejaron de formar parte del canon.

En Marvel introdujeron historias originalmente planeadas fuera de continuidad al canon: esencialmente la línea Marvel Knights.

A esto añadámosle el término que recientemente me encontré en una página de internet denominado “dangler”, que está definido como “juicy bits of storyline that are raised in the comics, and then... never show up again.” http://users.rcn.com/kateshort/faqs/racmxFAQ/faq8.html#DANGLER y que es precisamente “dejar colgada” una subtrama que se venía desarrollando.

Siguiendo con el ejemplo de Spiderman, durante la infame Saga del Clon, Ben Reilly (un clon de Peter Parker que se suponía muerto años atrás) regresa y revela haber despertado vivo en la chimenea en donde Peter había aventado su “cadáver” para cremarlo. Todo iba muy bien, hasta que a mitad de la Saga, un esqueleto vestido de Spidey aparece en la chimenea. Si el clon original estaba muerto ¿Quién era este Ben Reilly? Y si Ben Reilly era el clon original que efectivamente había sobrevivido ¿a quien pertenecía el esqueleto encontrado? La Saga del Clon nunca resolvió la duda.

Los danglers se pueden dar por varias razones, siendo la mas común el cambio de escritor a medio run; pero también porque al escritor se le haga bolas el engrudo con tanta subtrama o que por mandato editorial una historia nunca vea la luz.

Siendo los comics un medio “vivo” y cambiante, es posible que el status de un personaje se altere nuevamente gracias a continuidad selectiva y regrese a lo que era antes de tal o cual historia: muchos lectores están pugnando porque la historia de “Brand New Day” quede en el pasado y Spiderman “regrese” a su status de casado. También implica que un dangler deje de serlo, cuando atraiga la curiosidad de un nuevo escritor o el escritor original regrese a la subtrama. Si un escritor decide que es tiempo de contar que sucedió con el esqueleto en la chimenea, entonces el dangler deja de serlo y la trama se resuelve.

Los fans somos especialistas en encontrar danglers y normalmente nos molesta que las cosas se queden sin resolver.

En la historia denominada “the Box” (Peter Parker: Spectacular Spiderman vol. 2 No. 19), el mundo cree que Mary Jane está muerta tras un accidente de avión, y sólo Peter vive en negación, hasta que recibe una caja de la aerolínea, con “evidencia irrefutable” de la muerte de su esposa. Al abrir la caja, Peter efectivamente acepta que MJ está muerta. El problema es que los lectores jamás nos enteramos que era lo que se encontraba dentro de la caja: ¿un anillo? ¿el pelo chamuscado de Mary Jane? ¿un video del accidente?

La historia sólo es recordada por lo malita que fue, pues meses después descubrimos que efectivamente, Mary Jane estaba viva, pero había sido secuestrada por otro personaje que fue en si mismo un dangler, de lo mal escrito que estuvo.

Todo esto porque me he encontrado con que los lectores también aplicamos nuestra propia “continuidad selectiva”. Me he topado con comentarios tales como: para “mi Spiderman terminó en ASM 400” (una de las “tantas” muertes de tía May, pero no se preocupen, se recuperó); o “el Spiderman que existe después de Back in Black (historia que cierra la etapa pre “Brand New Day”) es otro”.

Y como ha sucedido, por los últimos treinta y pico de años, es posible que los actuales lectores terminen un día escribiendo las historias de los personajes. Por lo que no es difícil que en cualquier momento el canon sea modificado y/o varios danglers sean por fin resueltos.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Bienvenidos

“Tonight you are all going to be part of a social experiment”.

Esperaría que fuera así. Como buen sociópata que me precio de ser.

Pero esas palabras no son mías; son, ya lo adivinaron, de ese magnifico villano que nos regaló Heath Ledger antes de partir en la película de Dark Knight.

Aún así, me gusta iniciar mis diatribas con frases poderosas, con palabras que recordarán. Me gusta terminar igual. Es lo de en medio lo que se me vuelve en ocasiones inteligible.

Así que bienvenido a este blog. Te doy y me doy la bienvenida. ¿Cuánto durará? No lo sé. ¿Qué lograremos? Espero que te sea y nos sea productivo. Y espero que el primer día que te topes con el, encuentres algo lo suficientemente divertido, lo suficientemente útil o reflexivo que te haga volver, leer y comentar.

Así que ¿Quién es éste tipo que en éste blog y para fines específicamente de protección de identidad se hace llamar doc Ock?

Soy apasionado de los comics desde por ahí de los 4 años (gracias a mi madre descubrí Superman, pero mi pasión ha sido Spiderman) y coleccionista desde los 10 (un buen día mis padres decidieron tirar mi colección anterior a la basura y a esa edad retomé, pero eso será motivo de otra entrada).

Soy padre de una niña de 2 años llamada Valentina y esposo de una encantadora mujer desde hace tres. A mi esposa los comics le valen un sorbete y los observa con recelo, como esos “vecinos invasores” que se asoman por todas las áreas de la casa haciendo nugatorio todo intento de decoración decente.

Mi hija ya sabe que Superman vuela y que en comparación “la abuela no vuela”, “papá no vuela”, “Valentina no vuela”, lo cual es bueno, porque indica que no me la voy a encontrar un día trepada de la mesa con una capa tratando de emular al superhéroe, aunque mi suegra no ha de sentir muy halagador que su nieta le ande repitiendo a todo mundo eso de “la abuela no vuela”.

A Valentina también le gusta “Batman, la serie animada” y juega con la figura de DK, aunque su juego preferido es que “está dormido Batman” (lo cual ha de ser terriblemente incomodo vistiendo tal armadura y arnés).

También ha encontrado la mejor manera de que no la regañe: cuando me nota molesto, pone su mejor cara y me dice “ya, lee tu topi” (término que como adivinaron significa “comic” en idioma bebé).

Así que ya conocen algo del Doc Ock, que los va a llevar por esos caminos que le interesan (no se equivoquen, seré 100% egocéntrico en este blog), y tal vez nunca sean parte de un experimento social (a menos que consideren que el mero hecho de los miles de blogs que existen sea el experimento en si); pero al menos espero no aburrirlos al borde del suicido.


Bienvenidos.