miércoles, 22 de octubre de 2008

Mauricio

En 1986, en pleno fervor futbolístico llegué a vivir a León Guanajuato y entré al cuarto año de primaria de La Salle Andrade. Un año después, en quinto, conocí a Mauricio Ramírez. Un par de años antes, tras una riña en la escuela, mis papás decidieron que las historietas eran muy peligrosas en mi educación, ya que inducía a la violencia (todo eso sin haber leído a Wertham). Así que impotente, vi como mi colección completa de Asombrosos Hombre Araña e Hijos del Santo se iban a la basura. En ese momento decidí que nunca mas leería un comic y que existían mejores pasatiempos (no logro recordar cuales).

Tal vez nunca me hubiera llevado con Mauricio, a no ser porque un día, a media clase, sacó de su mochila la reimpresión en español que corresponde al Amazing Spiderman 296 (una portada de John Byrne en donde aparece Doc Ock aterrorizado ante la imagen de una araña gigante), y preguntó a los 4 vientos si alguien sabía algo del Doctor Pulpo. Evidentemente contesté que yo, y procedí a contarle todo lo que sabía del personaje.


A partir de ahí nos volvimos inseparables. Yo, que aún tenía sobre mi el castigo de mis padres, seguía gracias a Mauricio las “nuevas” (recuerden que el Asombroso Hombre Araña cambió de formato en esos años) aventuras de Spidey y no regresé a coleccionar, sino hasta ese número en donde Mary Jane es acosada por un asesino de modelos (Otro compañero, cuyo nombre he olvidado por completo traería a la mesa “Año Dos”, esa historia de Batman que en esa época se nos hizo la hostia).

No recuerdo de quien fue idea, (porque yo ya hacía mis propios comics) pero un buen día Mauricio y yo comenzamos a dibujar nuestras historietas, tumbados en el baño de la escuela (que era de esos abiertos al patio, sólo separado por un muro) utilizando yo a Spidey y X-Men principalmente y él a Batman (luego nos extendimos a dibujar Garfield, Ghostbusters, GI Joe y no recuerdo que mas).

Nuestros dibujos, sobra decirlo, eran bastante rudimentarios, directos de la pluma negra que utilizábamos en la escuela y coloreábamos ya sea con plumones, o con plumas de otros colores (rojo, azul y verde). Durante esa época desarrollé al Láser cuya gracia era que lo coloreaba con marca textos amarillo.

Mauricio también tenía la colección mas impresionante de SuperPowers que he visto en vivo jamás, incluyendo personajes que nunca había visto, como Brainiac. Era increíble ir a su casa nada mas a admirar juguetes que en el México pre globalización de esos años era imposible soñar (además, debo confesar que su hermana Valeria, que entonces iba en secundaria, fue uno de mis primeros amores platónicos).

Pronto nos hicimos fama: en la escuela sólo habían dos tipos que sabían de comics, Mauricio y yo (eran tiempos mas sencillos, esto fue antes de las películas y de la muerte de Superman y todos esos eventos que hicieron a las masas aspirar a saber de comics).

También incluimos en nuestras historias a personajes de Nintendo: Striker aparecía junto a Spiderman y Bionic Commando tenía su propia historia (ojo: esto es antes de Marvel Vs. Capcom, así que nosotros lo pensamos primero XD).

En un viaje a Estados Unidos, Mauricio se enteró antes que nadie en México, que existiría una película de Batman. Las siguientes vacaciones, llegó con la colección completa de tarjetas de la película y un Batmovil réplica que al día de hoy conservo (las tarjetas las heredé, pero ya no las tengo)

Mauricio, su amigo Luis Angel Chico y un servidor fuimos al estreno de Batman de Tim Burton. Ya para entonces sabíamos un montón de cosas de la película y hacíamos conjeturas acomodando los pedazos sobre la historia que gracias a las tarjetas y a la memorabilia de esas épocas (plumas, folders para Trapper Keeper con la imagen de Keaton frente al Batimobil, etc.), conocíamos.


Un día mi padre nos informó que nos mudábamos. Lo transferían de ciudad y nuestro nuevo destino era el DF. Tres años habían pasado y la amistad con Mauricio era ya una hermandad, forjada a partir de esas complicidades que surgen de perder el tiempo juntos. Así que la noticia fue terrible. Un día antes de partir fui a su casa. Hicimos nuestro último comic: Spiderman Vs. Striker, en formato Media Carta (que se nos hacía enorme), en una historia que yo iniciaba y él terminaba en la segunda parte del comic. Por primera vez usamos lápiz y escuadras para las viñetas. Yo me quedé con el original y confieso con pesar que se perdió hace años, tal vez en alguna de nuestras mudanzas o en alguno de esos arranques de adolescencia, cuando sientes que has “madurado” tanto, que no necesitas nada de tu pasado.

La última vez que vi a Mauricio fue al año siguiente. En un viaje a León, para arreglar unas cosas, mis padres me llevaron a su casa. Ambos estábamos en secundaria y recuerdo que le llevé el New Mutants 99, ese con Sunspot dejando al grupo, y le dije que Liefeld era mejor que McFarlane (a quien idolatrábamos). Él me enseñó un dibujo que estaba haciendo de Spiderman para la escuela con una técnica novedosa (no recuerdo cual). Y nos despedimos prometiendo volver a vernos y no olvidar…

Pero el tiempo pasó y es evidente que la vida nos llevó por otros senderos y hoy 18 años después, sigo recordando a ese amigo gracias al cual coleccionar tiene sentido y a quien siempre he dedicado todos estos años de fanatismo.

1 comentario:

yun dijo...

Bueno, yo ya lo había comentado en alguna ocasión, pero yo viví algunas experiencias similares a las tuyas.

Por ejemplo, mis papas también consideraron que los comics de super heroes no eran lo ideal para un niño que empezaba la primaria (aunque de vez en cuando tuve alguno de Superman, no así de Batman), aunque yo no tenía ninguna colección (usualmente se tiraban o vendían después de leerlos un par de veces).

También tuve un amigo como tu que me regreso a los super heroes (porque yo seguí leyendo otros comics como Archi o los Picapiedra) y también inventabamos historias (aunque yo no dibujaba ni dibujo nada) y al igual que tu después de un tiempo lo deje de ver, aunque no tan drasticamente como tu. Yo lo deje de ver al salir de la secundaría y lo he visto unas 10 veces desde esa vez, vistas de no mas de 5 minutos ya que el solía vivir por donde vivo yo. Lo último que supe de el es que se caso (y no me invito a la boda el desgraciado :p).

Ojala sigas contando mas anécdotas de este tipo, son muy divertidas.

BTW: Ojala pronto se recupere Vatatina.