jueves, 9 de octubre de 2008

Imagen, luego historia.


En 1990, Marvel Comics estaba dominado por los artistas mas “cool” del mercado: gracias a Jim Lee, la Rogue que conocí no era muchacha frágil y poco agraciada de Paul Smith, sino una despampanante morena que se paseaba en un sugerente bikini hecho de retazos de su traje por la Savage Land. Gracias a Rob Liefeld, los New Mutants parecían ahora una secuela de Terminator (por un comentario de Yun, me enteré por fin de que quien co-ploteaba esos números era Louise Simonson). Spiderman combatía a Hobgoblin con la ayuda de Ghost Rider; Erik Larsen dibujaba a Mary Jane en baby doll. Puros personajes cool, dibujados de manera cool.

Mientras tanto la Distinguida Competencia parecía dormida en sus laureles y tenía a Bob McLeod (que dibuja increíble, pero vamos, le pusieron pésimas tintas en esos años), Dan Jurgens y Jim Aparo. Todos, expertos en anatomía, secuencia y cadencia, pero que no eran capaces de dibujar chicas sexys en lencería, ni calaveras flameantes ni pin ups en cada viñeta.

Entonces vino el acabose: Todd McFarlane dejaba para siempre Spiderman (no saben lo que sintió mi pobrecillo corazón adolescente), Rob Liefeld era sustituido por Dan Panosian, quien parecía saber un poco más de anatomía, pero que siempre estuvo condenado a repetir el estilo del californiano. Jim Lee era reemplazado dos números por Art Thibert y luego desaparecía del mapa. En un par de meses, Marvel se quedó con las tramas huecas que estos genios habían concebido, pero sin la adrenalina visual de los mismos.

En mi desconcierto busqué sustitutos, pero Mark Bagley dibujaba espantoso, Steve Epting, era muy bueno, pero tenía un estilo muy similar a DC (bo-ring!) y las caras de Paul Ryan a la fecha no me gustan.

Entonces leí en un “Comics Scene” la gloria: Todd McFarlane y Rob Liefeld regresaban en su propia compañía, haciendo sus propios personajes. Yo no sabía nada de mercados directos y newstands y los siguientes meses estuve monitoreando Samborns a ver para cuando aparecía el número uno de Spawn y las aventuras de Youngblood, que jamás llegaron (recuerdo que años después fueron reimpresos para ese mercado, en papel mas delgado y a un precio menor).

Como pude, me hice de Spawn #1. Y aquello era la gloria: no era Spiderman, ni Batman, era una amalgama que sabía a ambos, pero en hiper cool: personaje oscuro, deforme, con pasado misterioso y sin el código moral de los aburridos superhéroes tradicionales. Claro que Marvel y DC producían artículos cool: “Batman Vs Predator” dibujado por un tal Adam Kubert era una maravilla, pero la hostia seguía siendo Image Comics.

Después vino la burbuja especulativa, los imitadores de los estilos Image, la muerte de Superman y demás azotes de esos años.

Corte al día de ayer en donde me encuentro sacando cosas de mi mueble, intentando hacerle espacio al “DC Vault” que compré, con pedazos de historia de esa compañía no tan cool. Saco los aproximadamente 7 números de Pitt que compré antes de aburrirme de la espera que la hueva de Dale Keown provocó, y comienzo a leerlos sin ningún orden en particular. Ahí está de nuevo: personaje oscuro, deforme, con pasado misterioso y sin el código moral de los aburridos superhéroes tradicionales. Recuerdo hace unas semanas cuando leí the Maxx de Sam Kieth, que presenta a un personaje oscuro, deforme, con pasado misterioso y sin el código moral de los aburridos superhéroes tradicionales y recuerdo todavía a the Savage Dragon de Erik Larsen, que inició como un personaje oscuro, deforme, con pasado misterioso y sin el código moral de los aburridos superhéroes tradicionales.

Noto que ese era realmente el estilo Image: nadie sabía exactamente quienes o que eran sus diseños, pero ya desde el número uno vendían relojes (Pitt), audio casettes (Maxx) y otros artículos que hoy han de estar en el botadero de basura mas grande que una compañía de comics haya fomentado. Me parecía cool, como en esos años nos parecía a todos cool Wolverine (un personaje oscuro, deforme, con pasado misterioso y sin el código moral de los aburridos superhéroes tradicionales, que NO era Image).

En 1996 entré a la Universidad y en mi afán pseudo intelectual leí un comic que cambió mi percepción del medio para siempre: Sandman de Neil Gaiman. Ya para ese entonces, mi afición a títulos de Image había disminuido a Spawn, el cual terminé votando tras el número 100; y comencé a valorar al comic no por las impresionantes portadas metálicas o los dibujos hiperkinéticos o el collectible item que podría significar un número 1; sino por su historia.


Ahora me fijo mas en el nombre del escritor, antes que del dibujante. Eso es lo único que le debo a Sandman.

4 comentarios:

Hector dijo...

Una de las maneras como me gustaba picarles el buche a la bola de tristes fanboys que pululan el foro de John Byrne era diciendo como Vertigo vs. Image probo de forma definitiva como, a pesar de ser un medio visual, los escritores son mas importantes que los artistas.

Es cierto. Dejando de la do la pobre opinion que tengo de McFarlane o Liefeld como artistas, lo mas sobresaliente de la basura que publicaba Image no era el arte, eran las pesimas historias y los pesimos personajes que estos pseudo creadores realizaron.

Sandman, mas que cualquier otra serie, prueba la importancia de un escritor. Seguro que podriamos mencionar una obra de Alan Moore o Grant Morrison tan buena como Sandman, pero la mayoria de estas tienen la fotuna de contar con artistas brillantes como Dave Gibbons o Frank Quitely. Por otra parte, el arte de Sandman es en su mayoria espantoso. Terrible. Hay una que otra historia con arte de Coleen Doran o un puñado de buenos artistas aqui y alla, pero en general, el arte de Sandman es como vertir acido de bateria en los ojos. Y aun asi hay pocas que tengan la calidad de Sandman.

Romanticide dijo...

Me parece algo injusto comparar a The Maxx decir que Spawn es la copia de lo mismo, sera por que con todo y todo Maxx me parece una buena historia que si se molesta en desarrollar a sus personajes. The Maxx más bien seria una deconstrucción del grim and gritty y del los 90. The Maxx aunque con sus elementos cool es una obra más personal.

A mi la verdad no me toco la etapa image, para cuando yo llegue ya se estaba dando el quiebre abismal entre los fans del estilo gringo y los del anime, con decirte que el primer comic de Dc que compre fue Sandman de hecho...

"Por otra parte, el arte de Sandman es en su mayoria espantoso. Terrible. Hay una que otra historia con arte de Coleen Doran o un puñado de buenos artistas aqui y alla, pero en general, el arte de Sandman es como vertir acido de bateria en los ojos."
Estoy al mismo tiempo de acuerdo y en desacuerdo con esa opinión. El arte de Sandman se ve feo, la verdad yo no me pondría a calcar o a imitar muchos de los paneles, pero terrible no es. Los dibujantes sabian como servir a la historia que se les estaba encargando, los dibujantes que se ven bien no eclipsan la historia de Gaiman y los que dibujan feo no la dan al traste. Creo que es en este tipo de dibujo tosco en donde te das cuenta quien logra narrar bien y quien no, y persoalmente prefiero a cualquiera de estos antes que a Greg Land, que aunque se vea bonito, se ve artifical, calcado de otra parte y por si solo no contribuye a nada de la historia.

El doc. dijo...

Maxx me gusta(ba?)mucho, pero Kieth hace sus tramas sobre los mismos temas.

Creo que mejor serie fue Savage Dragon, donde Larsen (que fácilemtne supera a Liefeld en diseño de personajes) terminó haciendo varios homenajes a sus influencias, como Kirby. Pero los destellos vinieron de creadores que no fueron los fundadores y cosas que eventualmente mudaron a DC.

Romanticide dijo...

"Maxx me gusta(ba?)mucho, pero Kieth hace sus tramas sobre los mismos temas."
¿Neta? ¿Entonces mejor nomas acabo con Maxx y de plano no veo lo demas?