lunes, 22 de septiembre de 2008

Lynda Carter.

Para mi siempre será Wonder Woman. Las botas altas, los pendientes rojos, ese increíble escote. Creo que también desarrolló mi fascinación por las mujeres con anteojos, gracias a su identidad secreta, Diana Prince.

Las tramas eran bastantes simples y con un humor absolutamente campy. Cuando Wonder Woman “volaba” en su avión invisible, utilizaban una Barbie, en un avión de juguete para hacer el efecto. La primer temporada narraba las aventuras de la amazona en tiempos de la Segunda Guerra. Ya para la segunda, tenemos a una Diana y Steve Trevor JR trabajando en los setentas en una agencia contraespionaje y recibiendo órdenes ni mas ni menos que directamente del presidente (a quien sólo se le oía la voz, una especie de Charlie de “Charlie’s Angels”).

Me sorprendió el capítulo de la segunda temporada “the man who could move the world”, una historia que cuenta la venganza de un japonés telekinético recluido en su infancia en un área de Nuevo México, y que de adulto echa la culpa a WW de la muerte de su hermano. Ahora somos mas cínicos y las historias moralmente ambiguas no son novedad, pero en 1977 contar una historia así en televisión, debió ser todo un reto.

1 comentario:

yun dijo...

No lo vas a creer, pero yo jamas he visto un capítulo de esta serie, en serio. Cuando yo era chico no recuerdo que los hubieran repetido (igual y fue por lo del temblor), y jamas me ha llamado la atención ver la serie. Y aunque me digan sacrílego, Linda Carter no se me hace tan guapa, pero bueno, es cuestión de gustos.

Saludos.