martes, 8 de mayo de 2018

FCBD 2018: The Amazing Spider-Man.


Este fin de semana se celebró el Free Comic Book Day 2018 (FCBD), y en la categoría “Silver”, Marvel ofreció el “Amazing Spider-Man”, primer vistazo al equipo que reemplazará a Dan Slott: Nick Spencer escribe y Ryan Ottley en el arte.

Spencer es conocido por su trabajo en “Superior Foes of Spider-Man” serie cómica sobre la vida y obra de algunos villanos (que Marvel considera) menores, y recientemente por su injustamente criticada “Secret Empire”; la verdad es que tanta conmoción me obligó a leer toda la historia y debo decir que un Capitán America al servicio de Hydra me resultó bastante entretenido y el evento una historia épica altamente recomendable. No me parece así su FCBD Amazing Spider-Man.

Un poco de contexto: durante los últimos 10 años, Dan Slott ha dirigido los ires y venires del personaje, con historias tan épicas como “Spider-Island” y “Superior Spider-Man” y momentos tan malos como “Dead No More: the Clone Conspiracy”. Al final de su run, Slott se notaba francamente cansado, tratando de expulsar la mayor cantidad de ideas en perjuicio de la coherencia, los personajes y un título que años atrás con tanto cuidado y cariño formó. Dicen las malas lenguas que al final lo obligaron a salir, aunque él iba por todos los records mundiales habidos y por haber en cuanto a escritores de Spider-Man se refiere. Ya para la mitad del volumen 4, yo que fui fan de su trabajo había perdido todo interés en el título y me dedicaba a releer esa mágica era que fueron los 80. La premisa del volumen 4 sonaba interesante: Peter Parker era ahora el Tony Stark de los pobres, Spider-Man tenía ahora el poder y sustento de una mega corporación y pudo haber sido algo interesante si las historias hubieran seguido la lógica del personaje. Al final Slott se ahogó en tanta sub-trama y los fans nos encontrábamos más interesados en buscar pistas sobre el inminente desplome de Parker Industries que en leer como nuestro héroe acababa con the Zodiac al tiempo que se ligaba a Mockingbird.

Al final todo terminó según lo anticipado: Peter volvió a ser ese “adorable” perdedor que ahora más bien suena a un niñote irresponsable, nuevamente de arrimado en una casa ajena, sin dinero y rogando por un empleo en el Bugle. Conforme Legacy iniciaba no pude más y ya ni leí el título. He escuchado podcasts sobre la última historia de Slott y algún día prometo leerla, pero la verdad mi esperanza se centraba en Nick Spencer hasta este fin de semana: la verdad su FCBD fue bastante mediocre.

Todo inicia con Spidey contándonos que una de las razones para ser Spidey es columpiarse por la majestuosa Nueva York y admirar sus rascacielos. La escena es contrastada con Peter buscando departamento (otra vez) y encontrándose con que su mísero ingreso (nuevamente) sólo le da para buscar departamentos con vista a (“no uno, sino dos!”) depósitos de basura (risas grabadas). Randy Robertson es (nuevamente) quien será su roomie en esta ocasión, dinámica bastante floja que en su momento vimos en un título secundario a manos de Paul Jenkins y que fue olvidada tan pronto como Straczynski (¡Dios, jamás pensé que lo extrañaría!) entró al título, se dejó de joterías y trajo de vuelta a Mary Jane.

La obligada pelea es contra Boomerang, villano al que le he leído un par de historias bastante interesantes y que de no ser porque está escrito como un comic relief pudo haber sido atemorizante. Sospecho que Spencer, tras el rotundo fracaso de “Secret Empire” ha decidido regresar a una zona de confort y veremos una sitcom en un título que siempre ha sido emblema de Marvel y que debería ser lo que promete “Asombroso!”. Nada relevante sucede fuera de lo hasta aquí contado, salvo que al final por fin Peter recibe la buena noticia de que Randy consiguió un apartamento, aunque la mala noticia es que lo van a compartir con Frederick Myers, quien como ustedes han adivinado es el malo de Malolandia Boomerang. Perdón pero esta no puede ser la historia con la que Marvel pretende promocionar su título insignia. Por lo menos el FCBD de hace dos años era un preludio interesante a “Clone Conspiracy” y "Swing Shift" de 2007 era una historia entretenida con la información suficiente para entender que estábamos en presencia de un “back to basics”, no un refrito de algo visto en 1999 y mucho mejor contado por Paul “no-sé-escribir-acción-pero-si-historias-emotivas” Jenkins.

Odio decirlo, pero este año el mejor FCBD que leí fue el comic de Riverdale.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Este año...



Este es el año que descubrí que nunca es tarde para reconciliarse hasta que lo es. Que hay gente que no cuentas entre tus aliados que hace más por ti que la gente que te parece incondicional. Que no debes dar por descartado a nadie y que puedes ser mejor persona con todos; que hay gente que te estima aunque tú no lo sepas y gente por la que te desvives y jamás reacciona.

Este año recuperé a un amigo.

Este es el año que me di cuenta que la vida no tiene un verdadero significado y que por tanto es más valiosa. Que no es una historia, no hay escritor ni texto, no hay una meta, que si quieres vivir algo tienes que provocarlo de una vez, antes de que sea tarde o te des cuenta que perdiste tiempo valioso persiguiendo un sinsentido. Que el dolor es subjetivo, que la felicidad puede venir acompañada de tristezas.

Este año perdí a mi padre, pero gané a mis sobrinos.

Este año me di cuenta que a veces la única forma de calmar el miedo es salir a la calle y ayudar a la gente que perdió todo en la tragedia. Que la nación mexicana existe y que los jóvenes “millenials” son ricos en espíritu y compasión.

Este año lo volvería vivir y no cambiaría sino pequeños detalles que podrían hacer toda la diferencia.

Este año resolví algunas esperas, que debieron ser eternas o nunca debieron haber existido. Este también fue el último año de mis treintas y conforme me enfilo a los 40 me pregunto si será una década más fácil de vivir o si mi eterna necesidad de conflicto y obstinada insatisfacción no torcerá por fin mi suerte.

Este año cometí muchos errores, como padre. Como esposo.

Este año estoy más triste, pero reconozco este momento como una etapa feliz en mi vida. 2017 es un año que no volverá y estoy en la época de empezar a extrañar los años vividos. Ver crecer a mis hijos es una bendición, pero también un suplicio, mientras van perdiendo poco a poco la necesidad de mí y yo voy cayendo en la certeza de que un día no seré indispensable para nadie.

Este año tuve el viaje más placentero, más divertido, más emotivo con mi familia. Las hasta hoy mejores vacaciones de mi vida.

Este año agradezco como nunca el estar vivo, el estar sano, el tener tantos dones que la vida, Dios, el destino me han regalado. También me aferro a algo que necesariamente es pasajero, y estoy consciente de ello.

Y a ti lectora, lector querido… ¿cómo te fue este año?

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Honest Trailers - Spider-Man: Homecoming

Como mi reseña pero pinchemil veces más divertido:

martes, 31 de octubre de 2017

Halloween 2017

Como cada 31 de octubre, éste, su Doctor Octopus de confianza les deja una mini reseña de 10 películas que podrán encontrar en Netflix para pasar un Halloween cinéfilo. Como todo aficionado al género sabe, hay mucha mugre y tenemos que batallar para encontrar buenas películas. No pierdan su tiempo más, con esta guía sólo necesitan disfrazarse, comer caramelos y pasar una tarde de Netflix and chill con su diablilla favorita.

10. 3 AM: Esta de plano ni la acabé de ver. “Hora Marcada” tenía historias más coherentes, mejor actuadas y con efectos especiales mejor logrados. Si pueden eviten este bodrio.

9. Mischief night: La hija idiota de “Scream”, una slasher movie donde todo mundo tiene las reacciones más inverosímiles para ponerse en peligro inminente: la protagonista acaba de percatarse de que hay gente rondando la casa y decide mejor olvidarlo y aventarse a la piscina en paños menores. Su mejor amiga es alertada de que hay un potencial asesino afuera y en vez de llamar al 911, decide ir a visitar y entrar no por la puerta principal que está bien iluminada y al alcance sino por el oscuro patio trasero. Tanta gente estúpida moriría en medio segundo en la vida real, ya no digamos en una peli supuestamente de terror.

8. Dead Silence: Una historia bastante absurda, cuyo final al parecer se volvió famoso por “sorpresivo”, pero la trama tiene tantas inconsistencias (empezando por el viaje que el protagonista hace a su tierra natal para enterrar a su esposa que al parecer nada tiene que ver con ese pueblo olvidado por Dios) que para el momento en que llegamos al desenlace ya a nadie le importa.

7. The Silenced: Shizuko es una niña enferma al perecer de tuberculosis que es dejada por su padre y su madrastra en un internado. Todas las noches, las encargadas les entregan una píldora que poco a poco la fortalece pero también le provoca terribles alucinaciones. Ubicadas en la Korea de 1938, la peli tiene la estética adecuada para las pesadillas, pero un ritmo que cansa y se torna aburrido de ver, al menos para los que andamos buscando un golpe de adrenalina.

6. Hellions: Esta película hubiera funcionado muy bien como un cortometraje, puesto que tiene una estética visual impresionante. Los Hellions son criaturas que asemejan (y son actuadas por) niños con disfraces sacados de cualquier pesadilla. Desafortunadamente, la falta de explicación a sus actos, más una historia muy simple, hace que le sobren fácil 40 minutos que el director llenó con imágenes de la protagonista corriendo por el campo de calabazas, pesadillas incoherentes y personajes de soporte huecos que sólo sirven de carne de cañón.

5. The Babysitter: Una producción original de Netflix, es la típica película “coming of age” al estilo de Home Alone, pero con 5 asesinos. Una comedia divertida y palomera pero bastante olvidable.

4. Dark Shadows: Tim Burton me gusta mucho pero a veces su estilo me resulta cansado. No es el caso, fuera de un final caótico, esta peli me resultó muy divertida. Barnabas Collins es un millonario que es maldecido por una bruja y se vuelve un vampiro. Casi 300 años después es liberado y tiene que adaptarse al mundo moderno…y los nuevos integrantes de la familia Collins tienen que acostumbrarse a él.

3. 1922: Basado en una novela corta de Stephen King, con una actuación soberbia de Thomas Jane a quien por poco ni identifico. Un granjero conspira con su hijo para asesinar a su mujer y así evitar que ella venda la granja. Al igual que “It”, los personajes son más interesantes que lo sobrenatural y aunque algunos pueden salir decepcionados por el ritmo de la historia, a mi me parece una peli muy interesante y bastante satisfactoria a pesar del burdo final que hubiera funcionado mejor de haber sido manejado con la sutileza del resto de la cinta.

2. Unfriended: Una peli bastante ingeniosa en donde lo único que vemos es la pantalla de computadora de una de las protagonistas y a través del uso de distintas redes sociales (You Tube, Facebook, Skype, Google) vamos adentrándonos no sólo en el terror sino en el misterios de porqué estos 5 amigos son perseguidos por el espíritu de una compañera de escuela que se suicidó un año antes.

1. Tales of Halloween: La gran ganadora de este año. Muy del estilo de “Trick 'r Treat", una colección de cortos, la mayoría de humor negro, a propósito de nuestra fiesta pagana favorita. Tiene verdaderas joyas, como "The Night Billy Raised Hell", "This Means War" y "The Ransom of Rusty Rex".

lunes, 16 de octubre de 2017

“Miles Morales: Spider-Man”


Contiene spoilers.

En el año 2000, después del fallido intento por relanzar a Spidey que significó “Chapter One” de Byrne y en medio de una crisis creativa, Brian Michael Bendis lanzó “Ultimate Spider-Man”, comic cuya premisa era que Peter Parker sería el Bart Simpson de Marvel: un eterno adolescente. El comic, que hay que reconocerlo, fue de mucha calidad en todos sus procesos, volvió a Bendis el escritor más importante de Marvel por los siguientes 10 años. La parte más interesante, fue cuando Bendis decidió “matar” a Peter Parker y sustituirlo por un puertorriqueño-africano americano llamado Miles Morales, apelando a ese reconocimiento de minorías que el Marvel de hoy tanto ha fomentado.

“Ultimate Spider-Man” y el título posterior, simplemente denominado “Spider-Man” no dejan de ser comics escritos por un caucásico, que aunque bien intencionado, difícilmente ha experimentado en carne propia lo que es ser un latino o una persona de color viviendo en Estados Unidos. Por eso disfruto tanto de Ms. Marvel, un comic escrito por una musulmana que puede hablar de primera mano de lo que significa ser musulmán en Estados Unidos.

Entonces llegó Jason Reynolds, un escritor afroamericano que nos entrega la novela juvenil “Miles Morales: Spider-Man”, una novela que, emulando al comic de Bendis tiene poca acción y mucho diálogo, pero esta vez, contrario a Bendis, cuyos personajes son planos, intercambiables y repetitivos, los personajes de Reynolds resultan bastante interesantes y los diálogos son amenos y sobre todo bastante informados de lo que es la cultura latina y negra (hay por ahí un par de errores ortográficos y gramaticales que no escapan a los que somos hispano parlantes).

Miles tiene más aventuras que su alter ego, puesto que Ganke Lee, su mejor amigo, ahora conocido como el Ned de la peli “Homecoming”, suele divertirse a sus costillas metiéndolo en todo tipo de apuestas callejeras en donde para ganar, Miles tendrá que hacer uso de sus habilidades arácnidas. Aunque su mantra sigue siendo “un gran poder debe llevar una gran responsabilidad”, hay algo distinto cuando un afroamericano recibe poderes: la duda si en el fondo él no está destinado a ser un criminal. Esta duda no sólo surge por el pasado de su tío y su padre, ambos ex asaltantes de bancos, sino que Reynolds nos deja muy claro que en Estados Unidos, la gente de color recibe por ese simple hecho el trato de potenciales criminales.

El villano en esta historia no es Mysterio, el Camaleón, Prowler o algún otro supervillano conocido. El villano es un maestro, el profesor Chamberlain que en su mejor día tiene un prejuicio en contra de las minorías. En los peores forma parte de un grupo de “Chamberlains” (su apellido un juego de palabras de alguien que “cuida” la casa, en este caso, cuida de la supremacía blanca), todos profesores, cuya misión es infiltrar las escuelas, el sistema educativo en general expulsando y mandando a las calles a la mayor cantidad de alumnos afroamericanos para que efectivamente se conviertan, primero en criminales y posteriormente en esclavos dentro del sistema carcelario estadounidense (vean el interesante documental de Michael Moore “Where to invade Next” que efectivamente maneja la teoría de que las drogas fueron penalizadas para perpetuar un sistema de esclavitud dentro de las cárceles norteamericanas).

No sé a ustedes, pero a mí los superhéroes que se enfrentan a amenazas cósmicas y que de lunes a viernes resuelven los problemas mundiales me aburren y se me hacen inverosímiles. Miles con todo y poder arácnido tiene la desventaja de ser casi un niño, peleando contra un problema tan antiguo como la humanidad: los prejuicios y los miedos al otro, que además tiene que pelear contra el monstruo de las hormonas (vean la divertida producción “Big Mouth” de Netflix), unos padres que lo castigan por sus contantes desapariciones y una sociedad diseñada para volverlo un peón fracasado al servicio del sistema. No suena precisamente a que nuestro héroe tenga todas las de ganar. Este Spider-Man necesitará de la ayuda de su familia, de sus compañeros de escuela y de su interés romántico para triunfar.

“Miles Morales: Spider-Man” de Jason Reynolds es una novela que demuestra que efectivamente Spider-Man puede ser cualquiera, pero no cualquiera entiende cómo escribir a una minoría.

viernes, 13 de octubre de 2017

The New Mutants: Official Trailer

Parece que por fin la peli de mutantes que estaba esperando:

lunes, 9 de octubre de 2017

Blade Runner 2049 (Spoilers free).


Hace poco más de 20 años, cuando Image Comics estaba en franco crecimiento sacaron una edición especial con mini biografías de sus fundadores. Uno de los datos curiosos eran las películas favoritas de cada uno. Entre las películas de Todd McFarlane aparecía “Blade Runner”. Yo había visto la cinta en pedazos, pero después de aquél dato me hice de alguna de las “versiones del director” que habían editado en VHS y quedé fascinado. A más de 20 años de ese contacto, he visto las demás versiones, incluyendo el primer “final” y entiendo que de haber visto esa versión originalmente no me hubiera enamorado de la cinta.

Por eso cuando supe que se estaba preparando una secuela lo califiqué de un error y juré jamás ir al cine, promesa que evidentemente rompí en la semana de estreno de “Blade Runner 2049”, una secuela que aunque resulta algo predecible en sus desenlaces, aún tiene un par de sorpresas preparadas, por lo menos para mí que hace tiempo dejé de leer noticias sobre próximos lanzamientos.

La primera media hora me costó trabajo y es que uno espera una historia más tradicional, más a lo “The Force Awakens” en donde ya nadie sabe si estamos en presencia de un remake o de una secuela. Pero “2049” no busca repetir la historia, si busca, sin embargo tratar con toda la reverencia del mundo a su antecesora. Denis Villeneuve sabe después de todo que está lidiando con una película de culto y como tal la trata. Cada escena expande el universo que conocimos, no hay nada fuera de lugar. Por lo mismo no existe forma de disfrutar la película si no se es por lo menos un poquito fan de la antecesora. El ritmo de la película es muy similar a su original, de ahí que tenga casi tres horas de duración, pero cada escena suma al universo de las ovejas eléctricas. Para muestra un botón: si el clima en 2019 era caótico, para 2049 es totalmente incontrolable. A pesar de que vemos tecnología por todos lados tenemos los guiños a objetos del pasado como el famoso piano o una lata común de té.

La historia está tan anclada en la original que la única forma de salir bien librado es entendiendo quién es Deckard, qué fue Rachael y cuáles son los debates de esta realidad que además se entiende, a estas alturas como un “universo paralelo” al nuestro. Y el siguiente punto es dar el salto en esa “suspensión de la incredulidad” que el director nos exige hacer: ésta es después de todo, una cinta protagonizada por un replicante, que a diferencia de ese otro androide villano vuelto héroe, Terminator, no busca ayudar a la humanidad sino de entrada a sí mismo y posteriormente a su “raza”. Tal vez esta sea el punto más débil del guión: uno tiene que sentir empatía por una máquina para que funcione. Si reflexionamos en las bondades de la película original, máquinas comportándose más humanas que los humanos siempre ha sido parte de su atractivo. Al igual que la idea de máquinas peleando por una vida digna o en este caso, por la libertad. Un par de escenas me recordaron además a Clone Conspiracy, una de las peores historias de Spider-Man, en lo que va del siglo, pero por lo menos aquí hacen mucho más sentido.

Hay dos giros de tuerca en la trama que resultan estupendos y que no vi venir, insisto, tal vez el que leyó más sobre la cinta pudo adivinarlo desde el principio, pero para mí que me precié de adivinar “todo lo que iba a pasar” al final no pude más que darme por satisfecho. Un cameo, un guiño a la escena más memorable de la película original y la presencia de Joi, la A.I. nieta de Siri y Alexa hacen de esta cinta algo muy disfrutable para los fans.

Hace mucho que leí la novela original, la cual encontré francamente decepcionante a no ser por un par de elementos como la idea de la corrosión que el acumular trastos inservibles causaba entre los seres humanos. La película de Ridley Scott es un clásico de toda la vida, pero contrario a “Prometheus” y “Alien Covenant” que en vez de sumar hacen menos interesantes a las criaturas asesinas, “Blade Runner 2049” es una bella reflexión sobre el amor, los tiempos modernos y el lugar que cada ser ocupa en este mundo (in)civilizado que expande sin lugar a sacrilegios uno de los universos más interesantes del que soy fan.